lunes, 24 de septiembre de 2018

ENCARNACIÓN PENELAS

Escultora autodidacta muy elogiada por Laxeiro, se fue cuando se dio cuenta de que no tenía "casi nada que contar". Nacida en Codeseda en 1935 pero vinculada a Vigo desde hace 64 años, reside a caballo entre su domicilio vigués y su casa de As Quintas. Vive rodeada de arte -esculturas y pinturas fruto de su labor creativa- y también de recuerdos. Los mejores son los de su etapa como escultora: sus múltiples exposiciones por toda Galicia, Madrid, Barcelona e incluso Canadá y Suiza así como el reconocimiento que lograron sus creaciones.
Hace 10 años que Encarnación Penelas cesó "fulminantemente"en el ámbito de la creación artística. Creadora polifacética y polivalente, fue muy reconocida como escultora. Su irrupción en el mundo del arte había sido tardía, cuando casi contaba 40 años. Lo hizo por hobby, matriculándose en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo. Fue el inicio de tres intensas décadas dedicadas a la producción artística en las que Encarnación dio lo mejor de sí misma, hasta tal punto que llegó un día que se dio cuenta de que no tenía ya "casi nada que contar". "Me quedé como vacía", explica. Por eso decidió plantarse.
Ponía así el punto final a una prolífica carrera como escultora autodidacta en la que había alcanzado un gran prestigio y el reconocimiento público de artistas de la talla de Laxeiro. Este la consideraba "una gran escultora", tanto que la avaló en su primera exposición de piezas de bronce, madera y mármol en Madrid, donde también la presentó Rafael Úbeda. Su buena relación con Laxeiro quedó patente en el intercambio de obras, que le reportó a la artista el lujo de tener tres retratos suyos realizados por Laxeiro en carboncillo, lápiz y óleo. Con humor, Encarnación Penelas recuerda que le "aburría posar... ¡Y eso que Laxeiro era muy rápido! Lo más parecido al natural es mi nariz. Tengo unos rasgos muy definidos".
Pero no fue Laxeiro la única personalidad a la que cautivó el saber hacer de esta artista -nacida en Codeseda y vinculada a Vigo desde hace 64 años- que en la actualidad reside a caballo entre su domicilio vigués y su casa estradense de As Quintas (Codeseda). También el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne, le compró tres esculturas. Una se la regaló al entonces presidente de México y la otra, de mármol, la colocó en su despacho, sobre el radiador. Encarnación Penelas lo supo porque la reconocía cada vez que veía el despacho de Fraga en la televisión o en el periódico.
Los críticos de los 80 coincidían en destacar la gracia, la sencillez, el misterio de las formas y la sensualidad de las figuras y formas puras esculpidas por Encarnación Penelas así como la variedad de colores de sus obras. Esto respondía a la variedad de materias primas que la artista utilizaba para sus creaciones: granito, mármol, bronce, madera...
Llegó a dominar plenamente la técnica escultórica, en la que se había iniciado trabajando el modelaje en barro en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo. "No nos enseñaban casi nada, ni siquiera a vaciar", recuerda. Hizo "mucha terracota basada en el folclore gallego: galleguiñas". En su casa de Codeseda atesora estas primeras piezas, sin cocer. Luego empezó a leer sobre arte, a ver exposiciones y a ir a ferias. Se empapó de arte y se preocupó de aprender la técnica. Solo una tarde recibió lecciones de un escultor que trabajaba cerca del cementerio de Pereiró. Luego, el afamado escultor Nogueira de la Escuela de Artes y Oficios también le dio claves que le sirvieron para desarrollar su labor.
Paralelamente, se formó en pintura. La instruyó técnicamente Castro Couso durante 6 meses en Vigo. "Enseguida me fui por mi cuenta. Muchos van a distraerse y a dar la lata pero a mí me apetecía más trabajar sola. Me cundía más", explica. También se formó en talla en madera asistiendo durante un año a clases en la Escuela de Artes y Oficios.
Se dedicó en cuerpo y alma a la pintura y a la escultura. "La pintura es más rápida y tiene sensaciones más ligeras. Tengo quemado muchas ollas de leche al fuego, concentrada pintando un cuadro", sonríe. "Esculpir lleva más tiempo", es muy duro -especialmente con el mármol, que "es muy falso" y se rompe con facilidad- pero también es "más relajante", señala.
Las creaciones de Encarnación Penelas eran vanguardistas pero se situaban entre lo figurativo y lo abstracto, predominando el dinamismo de los cuerpos, las figuras humanas."Me gusta que se sepa lo que es", explica. Tienen su sello personal. "Se sabe que son mías", explica. Triunfó como escultora y expuso sus creaciones en exposiciones individuales o colectivas en diferentes puntos de la geografía gallega -Vigo, Pontevedra, Tui, Vilagarcía, Santiago, o A Estrada- así como en ciudades como Madrid y Barcelona o, ya en el extranjero, Oporto, Basilea o Montreal.

Faro de Vigo                 

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