EL NEOYORQUINO Alex Katz ha vivido y trabajado desde 1968 en el mismo loft, situado en la quinta planta de un edificio de West Broadway en Manhattan. Aunque sigue trabajando siete días a la semana, ya no puede acometer aquellas largas jornadas de juventud, lamenta: ha cumplido los 89 años. Ahora pinta a intervalos breves e intensos. Y quizá debería haber empezado antes. “Estoy pintando mejor que nunca”, suele repetir. El artista, que en los cincuenta decidió responder a las obras “de gran tamaño, agresivas y masculinas” de expresionistas abstractos como Jackson Pollock y Mark Rothko con retratos y paisajes “agradables”, insiste en que en los rostros –en su mayoría de “poetas y pintores pobres”, aunque reconoce que su particular estilo los envuelve de sofisticación– que habitan el diáfano espacio que comparte con Ada, de 88 años, su esposa y musa, no hay que buscar el mundo interior de los retratados. Él deja esa “sentimentalidad” para el resto de pintores figurativos. Tan solo aspira a capturar la energía de la vida. De la tristeza y la adversidad, que se ocupen otros.
Texto Virginia Collera
Este artista nacido en Brooklyn, Nueva York, en 1927, con la Gran Depresion fue trasladado con su familia a St Albans, un suburbio de Queens y allí se crió con sus abuelos rusos. Su madre, actriz y su padre, hombre de negocios, ambos tenian interés por el arte. Katz estudió en Woodrow Wilson High School. En 1946 entró en la prestigiosa universidad de Arte, Arquitectura e ingeniería- Union Art School.
En 1949 le concedieron una beca para estudiar en la Skowhegan School for Painting and Sculpture en Maine.
Celebró su primera exposición en Roko Gallery en 1954. Hizo grandes amigos entre los artistas de la Escuela de Nueva York como Larry Rivers, Fairfield porter, el fotógrafo Rudolph Burckhardt y poetas como John Ashbery, Edwin Denby, Frank O´hara y James Schuyler.
A finales de la década de 1950 su obra se volvió mas realista y se interesó más por el retrato, pintando a sus amigos y a su musa, su mujer Ada. En la década de 1960, influenciado por el cine y la televisión, comenzó a pintar en gran escala y empezó a hacer litografías y grabado. En la década de 1980 se interesó por el diseño de ropa. Su pintura se enfocó más hacia el paisaje
En 1968, Katz se trasladó a un edificio de cooperativa de artistas en SoHo, donde vive y trabaja desde entonces
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