martes, 19 de enero de 2021

Olga Costa, 1913-1993

 



Olga Kostakowsky Fabrikant, mejor conocida como Olga Costa, nació el 28 de agosto de 1913 en Leipzig Alemania. Fue una importante pintora que sin haber nacido en México, dejó huella en dicho país a través de su arte, de su fascinación por la cultura mexicana y su significativa labor, al haber fundado galerías, sociedades artísticas y espacios de conjunción para los creadores de su tiempo.

En 1914 la familia Kostakowsky se trasladó a Berlín al estallar la Primera Guerra Mundial, de donde huyeron 11 años después rumbo a México, a donde llegaron el 7 de septiembre de 1925 al puerto de Veracruz a bordo del Espagne.

En 1933 ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes donde estudió pintura únicamente por unos meses bajo la tutela del pintor guatemalteco Carlos Mérida, de igual manera estudió en el taller de grabado de Emilio Amero. Ése mismo año Costa conoció al pintor José Chávez Morado con quien comenzó una relación amorosa y se casarían en 1935.

Olga y José se trasladaron a la ciudad de Xalapa, Veracruz en 1936, debido a que a Chávez Morado se le comisionó la realización de un mural en forma colectiva con los pintores Feliciano Peña y Francisco Gutiérrez, en la Escuela Normal de Xalapa. Olga comenzó a pintar con mayor constancia y realizó en ése entonces las primeras obras de su carrera artística ya de manera profesional.

Para 1940, Olga y José vivieron una temporada en La Rinconada, San Miguel de Allende, ya que Chávez Morado fue contratado como profesor de arte en una escuela para extranjeros. Su contrató duró solamente un año, así que para 1941 volvieron a la Ciudad de México para instalarse en el barrio de Coyoacán. Formaron parte del colectivo fundador de la Galería Espiral, de la que Olga Costa fue nombrada directora.

Para 1942, ya con varias obras en su haber, Olga Costa participó en la muestra colectiva 13 Mexican Art Today organizara por el Arts Club of Chicago. Un año después, se publicó el catálogo The Latin American Collection of The Museum of Modern Art de Nueva York, en el que aparece una pieza de Olga, titulada Niño. El 29 de diciembre de ése mismo año se inauguró el Salón de la Pintura 1943, en la Galería de Arte y Decoración dirigida por Eduardo Méndez y su esposa, Costa fue invitada a participar con la obra La niña del gato.

En enero de 1945, presentó su primera exposición individual en la Galería de Arte Mexicano, con buena aceptación de la crítica y con numerosas reseñas en diversos periódicos y revistas. A finales de abril, recibió una invitación del Instituto de Intercambio Cultural Mexicano-Ruso, para realizar la donación de un cuadro para la creación de la Sala México en el Museo de Arte Occidental Moderno de Moscú. También en ése año expuso de nueva cuenta en la Galería de Arte y Decoración, en el Salón de Pintura 1945, en compañía de Angelina Beloff, Luis Arenal, José Chávez Morado, Fernando Castro Pacheco, Francisco Goitia, Gabriel Fernández Ledesma, Francisco Gutiérrez, Alfredo Serrano, Manuel Rodríguez Lozano, entre otros.

En el mes de junio de 1948, Costa participó en la exhibición Contemporary Mexican Painters en The Fine Art Galleries de la Ciudad de Toronto, Canadá. La exposición fue organizada en colaboración con la Galería de Arte Mexicano dirigida por Inés Amor y además de pinturas y dibujos de Olga Costa, se presentaron obras de Nefero, Jesús Guerrero Galván, José Chávez Morado, Rufino Tamayo, Juan Soriano, Alfredo Zalce, Raúl Anguiano, Alfonso Michel, José Reyes Meza, Feliciano Peña y Ricardo Martínez.

El 16 de noviembre de 1949 se fundó el Salón de la Plástica Mexicana, en el cual participaron junto a Olga Costa; Diego Rivera, Frida Kahlo, María Izquierdo y Francisco Dosamantes entre otros. En 1950 expuso en la Galería Kleeman de Nueva, al año siguiente realizó su famoso cuadro Puesto de frutas, posteriormente conocido como La vendedora de frutas o Frutas mexicanas, que es uno de sus pocos cuadros de gran formato y que es considerado como el mejor cuadro del tema frutal. Ése mismo año realizó Corazón egoísta, obra, que actualmente pertenece a la Colección Andrés Blaisten en México.

Olga Costa fue una importante pintora sumamente activa en la vida cultural de México por más de 60 años, su producción pictórica es numerosa, abarcó el periodo de 1936 a 1988 y forma parte de importantes colecciones como la del Banco Nacional de México, la Colección Andrés Blaisten y la del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México. Expuso su obra  en Nueva York (1950), París y Estocolmo (1952) y entre sus exposiciones individuales destacan: el homenaje del Festival Internacional Cervantino en 1989, la del Museo de Arte Moderno en 1990 y la que se realizó en 2013 en el Instituto Nacional de Bellas Artes para conmemorar el centenario de su nacimiento.

En 1979, Olga Costa y José Chávez Morado fundaron el Museo del Pueblo de la ciudad de Guanajuato, al cual donaron un lote de obras pictóricas y escultóricas de los siglos XVIII y XIX. A mediados de los años 80 se trasladaron a Albuquerque, Nuevo México con la finalidad de dar clases en el Taller Litográfico México Nueve de la Universidad de Nuevo México en E.E.U.U.

En 1990 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Bellas Artes. El  28 de junio de 1993, Olga Costa murió a los 79 años en el Centro Médico Minero de Especialidades de la Ciudad de Guanajuato.


MUSEO BLAISTEN


domingo, 17 de enero de 2021

MALDITA PANDEMIA!


 Pensamos, pienso, tengo tiempo...Y en un esto de retroceder y volver vienen a mi cabeza las equivocaciones. Quisiera una, a veces, volver a la niñez porque los errores no eran tal, eran pecados, te confesabas y ya estaban borrados.

Recuerdo, con esto de pensar, cuando de niña quise llegar a la santidad. Estudiaba en un colegio religioso y nos dijeron que si ibamos durante una semana a misa y a comulgar nos convertiriamos en "niña de la Virgen".  En casa me miraban con cara rara cuando me veían salir a las siete y media de la mañana con un cacharrito de leche caliente camino de las Teresianas. Me confesaba y comulgaba y pensaba y pensaba sobre los motivos de mi arrepentimiento. Todo me falló, aquel fue uno de mis primeros sacrificios inútiles. Una vez cumplida la semana de perfección me dijeron que tenía que recitar una poesía a la Virgen delante de todas las niñas. ¡Maldita sea! Me quedé en blanco y no conseguí el galardón de niña de la Virgen.
Pero, analicemos, eso de la religión es maravilloso, los errores aunque sean pecado, se los cuentas al cura y ya está, todo perdonado...bueno creo, ya no me acuerdo bien, que tienes que hacer acto de contrición, si, eso, prometer no volver a tener la misma conducta desviada


Coño! (perdón)...Creces y ves el tipo de gente que va a arrepentirse, día tras día. Seguro que prometen eso del "propósito de la enmienda" pero no se enmiendan nunca
Y como necesitamos creer en algo, con el tiempo crees en los políticos. Piensas en un mundo de justicia, de igualdad..."Los tuyos" van a solucionar lo que otros no pueden. Los defiendes a muerte e insultas al contrario. Los defectos son imperceptibles pero los del contrario son... ¿Pecados?- Ah, de repente te das cuenta que has vuelto a equivocarte...Quieren FELIGRESES...por esa etapa ya has pasado...





jueves, 7 de enero de 2021

Marga Gil Roësset

 Marga Gil Roësset

 

Mujeres en el arte: Marga Gil Roësset

Marga Gil Roësset nació en las Rozas (Madrid) en 1908, descendiente de una familia ilustre, sobrina de la pintora María (MaRo) e hija de Margot. Perteneció a un entorno acomodado de gustos refinados y de gran inquietud cultural y artística. La esmerada educación de Margot le sirvió para volcarse en Marga, que nació muy enferma, hasta el extremo de ser desahuciada por los médicos. Pero el tesón de su madre consiguió sacarla adelante.

 Marga Gil Roësset - leer - leer.es

Marga Gil Roësset obtuvo muy pronto sus primeros contactos con el arte. Junto a su hermana Consuelo, acudió, cuando todavía era una niña, a las clases de dibujo del estudio de López-Mezquita. Artista muy precoz, a los siete años escribió e ilustró un cuento para su madre. Un relato que es la primera prueba de un talento extraordinario que quedó patente cuando a los doce años ilustró y editó el cuento de su hermana, El niño de  oro

En 1923, en París, ambas hermanas publicaron otro cuento, Rose des Bois, cuyos dibujos llevaron a Marga, que los había realizado a los 13 años, a un barroquismo de diseño, trazo y elaboración que naturalmente ya no podía seguir evolucionando, por lo que como consecuencia decidió dar un giro absoluto y se dedicó a la escultura. Su madre, entonces y continuando con su deseo de rodear a Marga de lo mejor, la llevó al estudio de Victorio Macho, que se negó a darle clase por no estropear su talento creativo innato.

 Escultura de Marga Gil Roësset. - Juan Ramón Jiménez

Pronto destacó también como una gran e incansable escultora utilizando fundamentalmente el tallado en piedra de forma intuitiva. También en esta técnica su formación fue autodidacta, si bien parece comprobado que pudo recibir asesoramiento del pintor López Mezquita. En 1930 presentó su Adán y Eva en la Exposición Nacional con gran éxito de crítica, máxime teniendo en cuenta su juventud. Su obra puede calificarse como satírica dentro del estilo modernista e incluso situarla en el simbolista.

Busto de Zenobia Camprubí (1932)

Dos años después de su Adán y Eva conoció a Juan Ramón Jiménez y a Zenobia Camprubí, a la que admiraba profundamente, ambos quedaron deslumbrados por el talento y la personalidad de la joven, más aun cuando conocieron su obra. Sorprendidos por su talento decidieron encargar a Marga la realizar sus bustos. Precisamente el busto de Zenobia es, según algunas opiniones, una de las piezas más apreciadas de su producción escultórica.

 el nino de oro

La escultora, profundamente enamorada de Juan Ramón, se sintió protagonista de una historia de amor imposible entre una joven de fuertes convicciones religiosas y un hombre felizmente casado.

Marga se llevó a la tumba lo que pudiera ocurrir entre ellos, aunque leyendo su diario, podemos interpretar que fue un amor no correspondido. Para terminar con esta desgraciada historia de desamor, a sus veinticuatro años decidió suicidarse con un disparo en la cabeza. Antes destruyó a martillazos gran parte de su obra, incluso las fotografías de sus esculturas. Dejó cartas a su hermana, a sus padres, a Zenobia y un diario a Juan Ramón Jiménez. En 1933 se publicó un libro póstumo de canciones con tres ilustraciones. Once años después una de sus ilustraciones fue claramente imitada en la obra de Antoine de Saint-Exupéry El principito.

En el setenta aniversario de la muerte de la artista, Ana Serrano comisarió una exposición antológica en el Círculo de Bellas Artes (Madrid) que abarcó cerca de cien dibujos y acuarelas, veinte esculturas y cuatro cuentos ilustrados por ella.

En la última página del diario que legó a Juan Ramón Jiménez puede leerse:

“En la muerte, ya nada me separa de ti,

sólo la muerte, sólo la muerte sola”

 EL PAIS

Concha Mayordomo

domingo, 3 de enero de 2021

DELIA DEL CARRIL

 


Nació en Saladillo, Argentina, en 1885. Procedente de una acomodada familia se crió entre lujos y frecuentes viajes.


 Delia tenía 14 años cuando murió su abuela paterna; exactamente un año después, su padre se pegó un tiro en el jardín de la casa.

 La madre se trasladó a vivir a París con sus 13 hijos, para que tuvieran una educación más completa. Sus facilidades económicas le permitieron realizar constantes viajes entre Argentina y Europa, por lo que pudo establecer amistades con importantes artistas de la época de 1920 en Francia.

Delia descubre otro mundo en París: conoce a Picasso, a Blaise Cendrars, Le Corbusier, Louis Aragon, Paul Eluard. Su visión de la realidad, despierta en ella una gran transformación. Comienza a interiorizarse en la ideología marxista: encontró en ella respuestas a sus búsquedas, "se sintió tocada, llamada por esas ideas", ingresó en el Partido Comunista francés, inscribiéndose como artista y pintora en la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios: por fin descubría un camino que le permitía comprometerse, sentirse útil a los demás.

Tras finalizar la Primera Guerra Mundial la familia planea un viaje a Chile y a Jamaica. Adán Diehl, un intelectual argentino, se presentó inesperadamente, se subió al tren con la familia de Delia y, ante el estupor general, se casan en Mendoza 



Después, de viaje en Mallorca, Adán logra comprar una vastísima propiedad en Formentor. Su mujer lo abandona, ante la flagrante evidencia de una infidelidad. El tormentoso matrimonio había durado cuatro años.  Delia regresa a Buenos Aires. Volvió a Argentina, para refugiarse en la hacienda familiar mientras terminaban sus trámites de divorcio. Pasaba los días con ropa de montar y en los  en los establos. Aparentemente contó a los caballos sobre la bailarina española con la cual sorprendió a su marido



Llegó a España en 1934, animada por Rafael Alberti y María Teresa León. 

En Madrid conoce a Pablo Neruda que ocupaba un cargo consular en Barcelona y que despues de conocer a Delia pide el traslado a Madrid. Delia  le llevaba casi veinte años, comienza a trabajar en la Alianza de Intelectuales y recibe el apodo de "la hormiga" que le duraría toda la vida. Delia y Neruda comparten su vida a partir de 1935






En febrero de 1936, las elecciones para las Cortes consagran la victoria del Frente Popular. Despues de la muerte de García Lorca Neruda y Delia se comprometen con la causa republicana y simultáneamente ella comienza a ocuparse de leer, revisar, corregir, sugerir, aprobar los originales que él escribe, una tarea que cumpliría eficazmente durante muchos años. La situación se vuelve insostenible y el 7 de noviembre deciden abandonar Madrid. Delia permanece en Valencia, donde se había instalado el gobierno republicano. Un mes después se reencuentra en Barcelona con Pablo, que había acordado la separación con su esposa, y de allí viajan a París.

Neruda le presenta a Delia a Louis Aragón, que le ofrece un empleo en una asociación antifascista que el dirigía. Una modesta suma mensual se agrega a la menguada renta que Delia recibía de Buenos Aires. Desde París, deciden regresar a Chile. "Esta es la Hormiga. Salúdenla", les dice a sus amigos de siempre, que los esperan en la estación Mapocho, en Santiago, el l0 de octubre de 1937. Alquilan una casa grande que será en adelante lugar de reuniones.

           Delia y Neruda en la clandestinidad. Fuente: Fundación Delia del Carril


Delia cae bien en el grupo de Neruda. Fundan la Alianza de los Intelectuales, acorde con los principios del Partido Comunista.

En viaje a París, Delia y Neruda, desde un pequeño departamento del Quai de L'Horloge, se dedican a organizar el traslado de refugiados españoles, cientos de los cuales cumplieron la travesía hasta Valparaiso. Permanecen dos meses en un París amenazado por la guerra. Después regresan una vez más, y la necesidad de encontrar en Chile un lugar para escribir lleva a Delia, por intermedio de un aviso, hasta Isla Negra, donde compró, por 35 mil pesos, un pequeño caserío cercano al puerto de San Antonio. Lugar de ensueño, poco poblado, apenas por una comunidad de pescadores, ante el Pacífico.



En 1940 -plena guerra en Europa- viajan a México, donde Neruda ha sido designado cónsul general de Chile.


Acaba de ocurrir el asesinato de Trotsky. La casa de la pareja se convierte una vez más en lugar de reunión y fiesta de amigos, como Siqueiros, León Felipe y José Bergamin. Desde allí, sufren las dolorosas noticias que llegan de lejos: la hija de Neruda falleció en Holanda; Miguel Hernández, víctima de tuberculosis, en la cárcel de Alicante.

Neruda y Delia contraen matrimonio en la ciudad de Tetecala, Estado de Morelos, el 2 de julio de 1943. 

Neruda es elegido senador, y sus enfrentamientos con el gobierno le valen un juicio político y una orden de detención. Antes de que se hiciera efectiva, él y su mujer inician una sucesión de alojamientos clandestinos que logra mantenerlos ocultos de las autoridades durante un año. El PC colaboró con una estrategia que los llevó de un departamento a otro, y esa larga convivencia con lo clandestino dejó sus marcas en el vínculo de dos seres hechos para la libertad.

Mediante un complejo y bien planeado operativo, el poeta logró salir del país y viajar a París, donde Delia se le unió dos meses después. Juntos viajaron a la Unión SoviéticaRumania y Hungría.

Neruda se instala en Capri, por razones de salud y para dedicarse a escribir. Delia regresa a Chile. Era 1952. El clima santiaguino era de descontento durante el último período del gobierno de González Videla.

El Senado había solicitado la amnistía para Neruda, y lo mismo hacía Gabriela Mistral, que lo conocía y apoyaba desde su juventud, y otras figuras. Pablo y Delia dedican gran parte de su tiempo a trabajar por la candidatura de Salvador Allende



Delia del Carril murió el domingo 13 de agosto de 1989, en su casa de Avenida Lynch Norte, en La Reina.  Era la residencia que Neruda había llamado “Michoacán”, en alusión a la región mexicana.  Delia tenía ciento cuatro años y era la misma casa donde ocurrió la separación definitiva de Neruda, en febrero de 1955.

Delia del Carril junto a su esposo Pablo Neruda (derecha) y Erich Honecker en 1951.

Ese día hacía calor, estaban en el jardín, Pablo quería que Delia aceptara seguir siendo su mujer y que Matilde Urrutia quedara como su “querida”. Algo que La Hormiguita  jamás aceptó. Discutían. Algunos amigos estaban con ellos, tratando de interceder. Ella se fue ese mismo día. Tenía 70 años. Se sabía que el poeta tenía una amante desde hacía años. Cuando ella supo del engaño, no quiso verlo más. Pero, tampoco, nunca habló mal de Neruda, ni dio pormenores de su separación, ni permitió que otros lo hicieran. Sobrevivió veintinueve años al poeta. 

                                Neruda y Delia del Carril en Madrid. Fuente: Memoria Chilena

En 1966 se dictó la sentencia de nulidad matrimonial que Neruda le había pedido. Una o dos veces, accidentalmente y en reuniones sociales, se cruzó con Pablo y Matilde Urrutia. 

Delia del Carril empleó todos los medios y técnicas del grabado para realizar una producción gráfica muy personal, que bebe tanto del expresionismo como del muralismo mexicano. Ya en sus comienzos, la artista hundía por largo tiempo la plancha de cobre en ácido, lo que provocaba un torrente de tintura negra que se convertiría luego en característica de su obra.

Su primera serie se tituló ‘”Cantar de los Cantares”, y se identifica por el trabajo en torno a la figura humana, especialmente la femenina, y también, porque las líneas son tratadas en profundidad mediante el agua fuerte, que les da textura al punto de convertirlas en materia en sí. Ejemplo de lo mencionado es “Tus dos pechis como dos cabritos mellizos”, obra que refleja lo íntimamente cotidiano por medio de la escena de un simple enhebrado de aguja.

Pero lo que particulariza verdaderamente la producción de Delia del Carril son sus famosos caballos, rescatados de la memoria de su infancia transcurrida en las estancias argentinas; estos animales están anatómicamente bien estructurados y dotados de emociones humanas, que se expresan mediante el recurso plástico de bordear la totalidad de la forma y cada una de sus partes con una gruesa línea negra que demarca tenazmente el contorno y acentúa los contrastes de blanco y negro.

Con el transcurso del tiempo, sus trabajos aumentaron el formato y los no-colores se hicieron aún más intensos; esto se liga íntimamente a la frase que resume la filosofía de vida y obra de Delia del Carril: “Todo debe ser demasiado…los blancos más blancos, los negros más negros, las actitudes humanas más definidas”.


EL AMOR


El firme amor, España, me diste con tus
dones.
Vino a mí la ternura que esperaba
y me acompaña la que lleva el beso
más profundo a mi boca.
No pudieron
apartarla de mí las tempestades
ni las distancias agregaron tierra
al espacio de amor que conquistamos.
(...)
Ya no sé recordar cuando comienzas:
estabas antes del amor,
venías con todas las esencias del destino,
y antes de tí, la soledad fue tuya,
fue tal vez tu dormida cabellera.


Hoy, copa de mi amor, te nombro apenas,
título de mis días, adorada,
y en el espacio ocupas como el día
toda la luz que tiene el universo.


Referencias

portal del Arte

Ecu Red

wikipedia

la tercera

viernes, 1 de enero de 2021

Victorina Durán

                         Victorina Durán, en Paris, diciembre de 1930. 

 Victorina Durán, una artista pionera que defendió el amor libre

Ven la luz las memorias de quien fuera una de las fundadoras del Lyceum Club Femenino, parte activa del Círculo Sáfico de Madrid, estrecha colaboradora de Margarita Xirgu y primera mujer catedrática de Indumentaria en España

Victorina Durán y María del Carmen Vernacci, en la cubierta del «Lipari» que les condujo al exilio en Buenos Aires
Victorina Durán y María del Carmen Vernacci, en la cubierta del «Lipari» que les condujo al exilio en Buenos Aires - ARCHIVO DE VICTORINA DURÁN

Hay vidas que merecen ser contadas, y una de ellas es la de Victorina Durán. Sin embargo, es probable que su nombre no les diga nada. Sí les sonará Maruja Mallo, con la que Durán compartió clases y alguna que otra circunstancia más en la madrileña Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. A Mallo, por suerte, ya se le hizo justicia y nadie duda de su consideración como uno de los referentes de la vanguardia española.

Pero Durán, que fue pintora, escenógrafa, figurinista, profesora, directora teatral, diseñadora de vestuario y mil cosas más, permanece aún en el margen ocupado por las muchas mujeres que tanto hicieron en el siglo XX español y de las que hoy sabemos muy poco o nada.

Victorina Durán disfrazada, en una fotografía dedicada a su abuela
Victorina Durán disfrazada, en una fotografía dedicada a su abuela - ARCHIVO DE VICTORINA DURÁN
Por suerte, dos investigadoras, Idoia Murga y Carmen Gaitán, han acudido a su rescate recuperando sus memorias, hasta ahora inéditas, mediante una edición crítica publicada por la Residencia de Estudiantes. Murga sabía de su existencia «a través de las copias que uno de sus sobrinos, Pin Morales Durán, donó al Museo Nacional del Teatro de Almagro» y le sorprendía que no se hubieran publicado nunca. 
La exposición «Mujeres en vanguardia. La Residencia de Señoritas en su centenario» (2015) fue la excusa perfecta para poner en marcha un proyecto que se prolongó varios años y con el que, por fin, Victorina Durán cuenta «Mi vida» (así se titula la obra).
Victorina Durán , al piano en su juventud
Victorina Durán , al piano en su juventud - ARCHIVO DE VICTORINA DURÁN

Una vida que arrancó en Madrid, el 12 de diciembre de 1899. Hija de José Durán Lerchundi, primer abonado del Teatro Real, y de Genoveva Cebrián Fernández, bailarina del coliseo (como también lo fueron la tía, la abuela y la bisabuela de Victorina), recibió una educación especial, vinculada al mundo de la cultura y distinta a la de sus compañeras de pupitre. A los nueve años, empezó a estudiar piano y asistió, también, a sus primeras clases de pintura

Determinada en su vocación artística, Durán ingresó en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid en el curso académico 1917-1918. Allí se hizo íntima de Matilde Calvo Rodero, Rosa Chacel y Timoteo Pérez Rubio, además de coincidir con Salvador Dalí, Carlos Sáenz de Tejada y Maruja Mallo. El comienzo de la prodigiosa década de los veinte la pilló en París, donde vivió sus primeras experiencias sexuales y emprendió un viaje sin retorno hacia la libertad.

Victorina Durán , con sus compañeros de la Escuela Especial de Pintura, entre ellos Dalí
Victorina Durán , con sus compañeros de la Escuela Especial de Pintura, entre ellos Dalí - ARCHIVO DE VICTORINA DURÁN

Su confirmación como artista –dominaba las técnicas del batik y del repujado en cuero– llegó, precisamente, en la capital francesa y más en concreto en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de 1925, en la que recibió una medalla de plata. Un año después, y ya de vuelta en Madrid, participó en la fundación del Lyceum Club Femenino y, al poco tiempo, empezó a dar clases en la Residencia de Señoritas.

Feminista convencida, habría formado parte del denominado «Círculo Sáfico de Madrid» junto con Elena Fortún y Matilde Ras, y en 1929 se convirtió en la primera mujer catedrática de Indumentaria de España. Luego llegaron las colaboraciones con Margarita Xirgu, Irene López Heredia, Lola Membrives, Cipriano Rivas Cherif (formó parte del Teatro Escuela de Arte, TEA)... y el exilio.

 figurín para Los medios seres, hacia 1929. Acuarela sobre cartón, 32,5 x 24,5 cm. Museo Nacional del Teatro, Almagro
Exilio

En julio de 1937, logró una autorización de la Dirección General de Bellas Artes para «ausentarse durante tres meses de España y trasladarse a Buenos Aires, con objeto de realizar junto con la actriz Margarita Xirgu una labor cultural artística». Pero se quedó hasta 1963. En Argentina, Durán se reencontró con Elena Fortún, frecuentó el círculo intelectual de Victoria Ocampo y se encargó de los vestuarios de teatros como el Colón o el Cervantes. 

Justo en ese punto se detiene «Sucedió», el primer volumen de sus memorias. El segundo, titulado, «El rastro. Vida de lo cotidiano», es una colección de relatos autobiográficos escritos a partir de los más diversos objetos que Durán encontraba en el popular mercadillo madrileño. Y en el tercero y último, «Así es», la artista da cuenta, con todo lujo de detalles –algunos más literarios, otros más verídicos– de sus vivencias amorosas.

Marga Villegas, Rosa Chacel y Victorina Durán, en las Escuelas Aguirre
Marga Villegas, Rosa Chacel y Victorina Durán, en las Escuelas Aguirre - ARCHIVO DE VICTORINA DURÁN

«No sé si habré conseguido que esté claro y patente que en estas historias hay varias mujeres, de tipos diferentes, que han querido, que han AMADO a otra mujer, la mayoría por una sola vez en su vida, pero esta sola vez ha sido de manera verdadera y sincera. 

Ha sido “normal”», escribe en el prólogo. En esas mismas líneas asegura que aunque los hechos «son todos vividos y verdaderos, los nombres y los lugares están muchas veces cambiados», pues considera que no tiene «derecho a provocar escándalo, buscando un éxito editorial».

Victorina Durán y Rosa Chacel (sentadas en primera fila), junto con otros amigos
Victorina Durán y Rosa Chacel (sentadas en primera fila), junto con otros amigos - ARCHIVO VICTORINA DURÁN

Sin embargo, según explican Murga y Gaitán, las menciones a teatros, obras, amigos comunes y otros datos hacen que «en determinados casos» sea posible «adivinar de qué actriz, escritora o artista se trataba». En base a eso, las investigadoras sostienen que es «más que probable» que Victorina Durán mantuviera relaciones con Margarita Ruiz de Lihory, Irene López Heredia, María del Carmen Vernacci, Margarita Xirgu y Hélène Bouvier. Todo ello «deja constancia –a juicio de Murga y Gaitán– de su defensa del amor libre y de la necesidad de visibilizar sin estigmas la homosexualidad».



Regreso a España

Tras varios viajes de tentativa, Durán regresó definitivamente a España en 1963. Se instaló en Madrid, en un ático sin ascensor ubicado en la calle del Reloj, en los alrededores de la Plaza de España. Empezó a trabajar con Nati Mistral y logró ser depurada por el régimen pese a las reticencias de una nota sin firma que figura en su expediente y en la que se la tacha de «roja cien por cien». Sus últimas décadas pasaron desapercibidas para la gran mayoría –el historiador Vicente Llorens llegó a asegurar que se suicidó–, pero ella siguió a lo suyo, pintando y viajando a París con frecuencia. En la recta final de su vida se compró una casa en Peñíscola, donde abrió ¡un bar de copas! Murió en Madrid, el 10 de diciembre de 1993.

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