lunes, 23 de mayo de 2016

El intelectual que obró la utopía de la Bauhaus



Hay batallas perdidas en las trincheras de lo profano que resonarán como un eco triunfante en los anaqueles de la historia: la victoria moral del vencido. Isaac Díaz Pardo se hizo hombre en un paisaje de derrota y, pese a verse forzado a bregar en una tierra quemada, su lucha no cejó hasta los últimos días, consciente de que se llevaba a la tumba un poso de amargura inmerecido y el unánime reconocimiento de su pueblo. 


El intelectual galleguista, que murió en A Coruña a los 91 años, contribuyó a dar forma a su tierra.

Mente preclara y faro de largo alcance, fue uno de esos seres que construyen un país, una cultura, pues sus vidas son una obra en sí misma. La cerámica de Sargadelos es sólo el escaparate de una industria cultural fomentada por este artista, editor, empresario y escritor nacido en el Santiago de 1920, antesala del horror.

Era un muchacho cuando el fascismo arrumba a su padre, Camilo Díaz, también pintor. Con el golpe del 36, cae la generación de galleguistas que le frecuentaban y los vecinos de aquella Compostela de mesa camilla. El adolescente Isaac está solo y marcado; Galicia, en manos de los sublevados, es la víctima seminal de una guerra callada. "Para entenderlo hay que comprender el siglo XX en España y en Europa", explica Suso de Toro. 


"Era un izquierdista de 16 años, comprometido con la autonomía gallega, que se ve lanzado a la lucha política", rememora el escritor de Trece campanadas mientras revisa una carpeta con cartas remitidas por Díaz Pardo. "Salvado por un tío, tiene que sobrevivir en el mundo de los asesinos de su padre", expone De Toro, quien recuerda que, pese a su bisoñez, participó en la campaña del estatuto gallego, que no entró en vigor por el advenimiento de la contienda. 


Objetivo de caza prioritario, Díaz Pardo huye disfrazado a la ciudad donde ahora ha encontrado la muerte y se refugia en un desván. "Fue un superviviente toda su vida. Ha muerto anciano, pero siempre tuvo que mirar de reojo a la historia porque estaba en la lista de la maquinaria pesada del odio", afirma Manuel Rivas , que le agradece su apoyo para publicar la revista Luzes.


El destino viaja por mar y, en la otra orilla, está la quinta provincia. Engarza así sus inquietudes con la intelectualidad exiliada en Buenos Aires, de Dieste a Castelao, que había imprimido trabajos en el taller de su padre. "Se crió en una cuna de libertad que convocaba a varias corrientes de la República", apunta Rivas.

Frente a la moderación de su progenitor, él militó en las Juventudes Socialistas Unificadas y, andado el tiempo, fue un declarado conservador libertario –en el sentido conservacionista– llamado a preservar la lengua y la memoria de manera irreductible.



Su regreso a casa supone un intento de rescate y regeneración económica y cultural de Galicia: crea, junto al pintor y escritor Luis Seoane, el Laboratorio de Formas y saca adelante la fábrica de Sargadelos, Cerámicas do Castro, una editorial homónima o el Museo Carlos Maside, por no hablar de la ayuda que presta a Ruedo Ibérico o del infructuoso intento de fundar un periódico que cimentaría la democracia tras la muerte de Franco.

Díaz Pardo, un renacentista que trató de "construir la utopía de la Bauhaus" en un rincón del Atlántico, fue apartado con malos modos de sus criaturas cuando ya era toda una institución canosa. Su expulsión por un polémico tejemaneje accionarial cerró el círculo. "Unos mediocres se aprovecharon de él a sus espaldas y lo desposeyeron", concluye Rivas. "Una metáfora de lo que sucede cuando la codicia derrota al ingenio y a la imaginación".

Artículo de Henrique Mariño en PUBLICO

CARLOS MASIDE



Carlos MASIDE (1897-1958)

        De temperamento reflexivo será el gran referente del arte renovador. Dibujante de viñetas para El Faro de Vigo y El Pueblo Gallego de Vigo, ilustrador de libros entre los que podemos citar De catro a catro de Manuel Antonio o Retrincos de Castelao dentro de un lenguaje ligado al expresionismo; viaja a Madrid y París, becado por la Diputación de Pontevedra; en esta última ciudad Maside se pone en relación con las vanguardias históricas, desde el impresionismo y posimpresionismo, las huellas de Cezanne, de Gauguín, el color de los fauves, el cubismo, sobre todo las revisiones que de este movimiento realiza Léger, con el surrealismo y la vitalidad permanente de los constructivistas europeos, las lecciones de Kandisky y sobre todo con el expresionismo alemán y el “orden clásico”. 


        Evoluciona desde una obra delicada hacia perfiles duros y angulosos, composiciones violentas; se aparta de la influencia de Castelao, aproximándose a los grabados xilográficos de los expresionistas alemanes. Conocedor de la técnica del grabado sobre madera realizará numerosas obras empleando esta técnica. El carácter ornamental de la estampa japonesa influye en Maside al igual que la estética del modernismo que traduce a sus cuadros mediante líneas sutiles, carácter decorativo y vibrante cromatismo en este sentido podemos citar Mercado, estampa que realiza en 1927. En 1930 pinta Muller sentada (Museo Quiñones de León-Vigo) técnica al óleo, de formas plenas y toscas, parece estar esculpida en granito. Sólida, inexpresiva, sin detalles ni folklorismo, refleja el duro trabajo de la mujer en el campo. Es como un monumento a la mujer campesina, predomina el efecto de masa reforzado con un color denso impartido mediante pequeños toques como queriendo recordar la tosca textura de la piedra. Esta obra que estamos comentando tiene clara relación con la escultura de EIROA, amigo de Maside que realiza obras de formas redondeadas conectadas con las que realiza Maillol o Clará vinculadas con el mediterraneísmo. La obra de Carlos Maside se proyecta a través de volúmenes cerrados, envueltos en sí mismos, eliminando la línea recta mostrando un extraordinario dominio del volumen sobre el espacio bidimensional.



   La serenidad, la calma, el silencio simbolizan una sociedad sin prisa; el estatismo, la profunda volumetria que hace desaparecer los trazos anatómicos y psicológicos, supone un argumento novedoso, además del tratamiento técnico que no oculta la fortaleza de la ejecución y muestra una concepción pictórica que se rebela contra el academicismo. El estatismo intemporalizado coincide con la recuperación de los conceptos neocubistas, con la valoración de las formas cezannianas y con la monumentalidad del clasicismo de Picasso.           La veta primitivista, el arcaísmo de la “talla”, la ingenuidad provocada y la capacidad expresionista de las formas y del color que lo vinculan con los fauves está implicado en una valoración antropológica de una psique gallega, matizado todo ello a través de un realismo diferencial.


Su lenguaje adquiere resonancias de los desnudos picassianos de los años veinte, destacando la tosquedad técnica de sus formas. Su obra es considerada piedra angular de la generación, que resume las intenciones expresivas de nuestros pintores renovadores.
            La guerra y la implantación posterior de la Dictadura aíslan cruelmente a este artista que ve como sus compañeros mueren en la contienda o son exiliados acontecimientos, que le influyen extraordinariamente; mantendrá una estrecha relación epistolar con Luís Seoane que se encuentra en el exilio hasta su muerte.


            La primera exposición realizada por Maside después de la guerra civil (1936-1939) data da 1945, su obra tiende a la geometrización y a la composición de planos de intensa luminosidad y cromatismo, debido sobre todo a la influencia de sus lecturas sobre Kandinsky, propuestas teóricas maduradas en la experiencia constructivista de la Bauhaus, expectativas dadás, conceptos formales de los Delaunay. En 1950 realiza otra vesrsión de Mercado en donde encontramos de nuevo el interés por la temática popular, aunque pierden definición los volúmenes compactos, los perfiles de gruesas líneas se difuminan y el color adquiere con su autonomía más protagonismo, un color muy iluminado y que multiplica los antiguos destellos fauvistas. Maside juega con los volúmenes tratados con la luz y con la estridencia cromática, incidiendo en la valoración revisada del neocubismo. Las formas aparecen sintetizadas por la línea y recuperan la ingenuidad y el sentido primitivo.

Información-  EPA Pontevedra

Castelao, tenebrismo de luz norte



Castelao, tenebrismo de luz norte

En el centenario de su llegada a Pontevedra y de la Fundación de As Irmandades da Fala, el sexto edificio del Museo de Pontevedra alberga hasta el 5 de junio la exposición «Castelao artista. Os fundamentos do seu estilo (1905-1920)». Su comisario Carlos Valle defiende la tesis de un Castelao comprometido con la pintura y reúne por primera vez todas sus obras de gran formato.

Castelao fue pintor en uno de los períodos más convulsos y fértiles de la historia de la pintura. Las vanguardias históricas pusieron patas arriba la academia y los manifiestos se sucedían y, a la vez, se negaban unos a otros. En esa época el artista se separa de su público y comienza en solitario la búsqueda incesante de caminos nuevos. La mayoría de estos lenguajes son universales e intercambiables, sin un apego especial a un territorio o a una colectividad. El neoplasticismo y el constructivismo transitan por caminos aledaños desde sociedades bien distintas. El artista no puede esperar a su público. Está solo y se comporta como el visionario que sabe algo que los demás ni siquiera imaginan. Sus logros serán asumidos muchos años después. La comunicación se verá fracturada porque el código es nuevo y su vigencia solo podrá ser medida con el paso del tiempo. El mismo tiempo necesario para que el público llegue a comprenderlo y a hacerlo suyo.

 Castelao fue pintor en esa época y estaba informado. Conocía perfectamente lo nuevo porque lo había visto con sus ojos, en el curso de sus viajes. Pero Castelao no era capaz de comulgar con el feroz individualismo del artista nuevo. El motor de Castelao siempre fue Galicia y en ella encontró todo lo que necesitaba para levantar su obra. Su mirada es obviamente muy política y está al servicio de su pueblo, sin concesiones a la moda. No hay rastro de esa ambición gregaria de la que a veces adolecen los más arribistas, los que se alistan en la nueva legión que la crítica ampara. Castelao nunca se desvió de su destino, por lo que el lenguaje empleado es natural y vernáculo. Nace de la propia tierra.

Ahora bien, en la pintura Castelao tuvo que adoptar una postura estética y un modo de hacer. La pintura siempre exige una toma de posiciones y tiene sus propios problemas. La pintura también es una patria. Una vez montado el lienzo sobre el caballete el pintor afronta el hecho de pintar con una necesaria desnudez ideológica. La pintura plantea sus propias preguntas. En ese momento es más útil invocar a Velázquez que a Karl Marx.

En Mariñeiros de 1909, una de las obras más claramente pictóricas presentes en la muestra, el color está tratado con un luminismo cercano a Sorolla. Pero las figuras están perfiladas como si finalmente el dibujo le pudiese a la mancha. Es un Sorolla embridado. Esta supremacía del dibujo sobre la pintura es algo que unos años más tarde también veremos en la obra de Carlos Maside.


Castelao siempre es dibujante. Su manera de dibujar es muy contemporánea y hoy su estilo conviviría sin problemas en la escena del cómic más actual. Los ciegos son personajes muy recurrentes en su imaginario y precisamente los carteles de ciegos son una forma arcaica y profundamente popular de lo que hoy conocemos como cómic. Castelao tenía los mimbres de algo que aún no existía. Tal es su importancia.


Castelao parece que pinta cuando dibuja y parece que dibuja cuando pinta. No adopta un registro distinto, sino que adapta las ya mencionadas necesidades de la pintura a su personal manera de contar. El pincel y la pluma cuentan una misma historia. Es ahí donde se distancia de sus contemporáneos porque la buena figuración siempre se apoya en una narrativa y Castelao fue capaz de construir una crónica fiel de su tiempo, empleando los medios artísticos al servicio de un fin. Y lo hizo sin desatenter la calidad de su pincelada ni la potencia de su mancha. Era, no hay duda, pintor.

De la ilustración a la pintura hay un salto de código. La entrada a otra dimensión. Aparecen la liquidez, el empastado y todas las vicisitudes del material. Las peripecias ópticas de la composición y las lecciones de los viejos maestros. Pero, sobre todo, hay algo físico: un espacio que el espectador debe ocupar. Esa ruta sigue abierta y hoy artistas como El Roto aún la transitan. Del papel prensa al libro. Del libro a la tela. Del quiosco a la galería de arte. Este viaje no es siempre afortunado. En Castelao sí.

Para comunicarse con su pueblo Castelao no cae en el folclorismo ni en soluciones amables. Es como un gran observador barroco de las clases populares. Hay más épica en la emigración que en un gran cuadro bélico o religioso concebido para mayor gloria de la alta burguesía que, a la postre, es quien paga. Los personajes de Castelao son humildes pero no exentos de dignidad. Las caras arrasadas de los ciegos y la honda pincelada, que nada tiene que envidiar a un Zuloaga, retratan la tierra y quien la habita. El labriego es el protagonista. Y el pescador. Y el trabajo y los oficios. Como en El Ángelus de Millet. Castelao intelectualiza su lenguaje pictórico descendiendo en su discurso para mirar a los ojos de su vecino, para compartir su pena o su miseria, en definitiva, para dar voz a quien no la tiene. No necesitó subirse al caballo desbocado de ninguna vanguardia para poner la pintura gallega en el camino que luego Maside y Seoane ayudaron a construir.

No obstante en el texto de su célebre conferencia Algo acerca de la caricatura utiliza fundamentos teóricos propios de vanguardia para colocar el arte de la caricatura en el lugar que le corresponde. Dice Castelao que la caricatura no exagera, sino que hace una selección de los rasgos esencialmente expresivos. Para decir más con menos. Esto es economía de medios. Esto es minimalismo. Dice además que el cerebro es más rápido que los sentidos y que la percepción. Que la evolución humana y el progreso avanzan hacia lo concreto. Esto es arte concreto. Pura construcción. Esto demuestra una vez más que Castelao conocía los nuevos rumbos que se abrían paso pero prefirió recoger la herencia de grandes dibujantes como Honoré Daumier y mucho antes de grandes creadores de historia gráfica como el propio Goya, para construir el libreto ilustrado de este país.

 En los grandes formatos es donde se muestra más seguro, con un dominio de la composición y la luz notables. Hay una especie de tenebrismo de luz norte que acerca la pintura de Castelao a la Escuela vasca del ya mencionado Zuloaga, de Aurelio Arteta o de José Arrúe. Comparte con ellos la necesidad de idealizar el paisaje, el labriego y la romería. La necesidad de ofrecer un testimonio pictórico de una tierra abandonada.
Información- Vitor Mejuto- LA VOZ DE GALICIA

viernes, 20 de mayo de 2016

Horacio Lengo



(Torremolinos, Málaga, 1838-Madrid, 1890). Pintor español. Estudió en Cádiz bajo la dirección de Serafín Martínez del Rincón y ya en 1872 fue nombrado secretario de la sección de Bellas Artes del Liceo de Málaga. En 1874 se trasladó a París, lo que le dio la oportunidad de asistir al taller de Léon Bonnat. En 1882 volvió a España, instalándose definitivamente en Madrid. Además del retrato y la caricatura cultivó la composición de pequeños bodegones, caprichos artísticos decorativos con títulos poéticos y literarios, como A pesar de ello, Leonora y Manrique, los dos últimos inspirados en los personajes de la ópera El trovador, de Antonio García Gutiérrez, estrenada en el Teatro Príncipe en 1836. Aquejado de una mortal enfermedad, se suicidó en su estudio madrileño.

Museo del Prado

30.000 euros por un piso de 120 metros



Um, nos hemos vuelto tan desconfiados que pasan las gangas por delante de nuestros ojos y no las pillamos

Estos días apareció una noticia en LA VOZ DE GALICIA


SE VENDE PISO DE 120 METROS, AMUEBLADO, EN VILANOVA DE LOURENZÁ

Eso tiene bicho, pensamos todos. Bueno, todos no, Arely Vázquez Rodriguez, hondureña de orígenes paternos de Lugo, cogió el coche y se hizo con "el chollo"...una vivienda seminueva de unos 120 metros, con cuatro habitaciones y dos cuartos de baño, totalmente amueblada.  «He ido ahorrando, pero nunca pensé en poder llegar a comprar. Entonces surgió esto, y con este precio... es como si me hubiese tocado la lotería»- Declara Arely

EL TONTO QUE SE ENAMORÓ DE GALICIA



 Leo  en LA VOZ DE GALICIA, un artículo Martina Miser, sobre  Kevin Weatherill


Kevin, la estrella del rock,  durante años tuvo una pareja de Guitiriz y porque aquí pasaba largas temporadas. Hoy ha incorporado a Paco Charlin y  ha comenzado un proyecto en solitario "Dirty Ray". Ahora vive con Virginia, una periodista, y los dos se han instalado en la aldea Couto de Abaixo, Cambados, y cuenta con casa de piedra, horreo y hasta capilla. Quiso anunciar a sus amigos y conocidos que vivía en el paraiso pero ha decido que quiere ser el único inglés de la zona. "Soy tan feliz que podría llegar a ser un poco odioso. Cada mañana me levanto y digo: Fuck, vivo en Galicia!"

jueves, 19 de mayo de 2016

ESTAMOS EN CAMPAÑA



Estamos otra vez en periodo electoral, hay personas que están muy cabreadas porque no han llegado a pactos "contranatura"- relánjese- y vamos a tomarlo con sentido del humor
 Tenemos a JORGE FERNANDEZ DIAZ,  ministro del interior, hombre tierno y santo. Enamorado de Lola, la perrita, nacida en Almería, aunque de raza extranjera


 Hombre de fé confiesa: “Si la otra vida va a ser la felicidad absoluta, ¿por qué no te vas a reencontrar con quien en esta vida te ha hecho compañía?”

Mientras no se va al "más allá", acá convive con los santos y condecora a las vírgenes. Tiene un ángel de la guarda especial.

«Tengo un ángel de la guarda que se llama Marcelo y que me ayuda a aparcar»

 Eh, que no, que está en contra

Con esto de la LEY MORDAZA que se han sacado de la manga

quieren prohibir todo y ocurren cosas tan curiosas como

 El Supremo ratifica la Ordenanza Antivandalismo de Valladolid que prohíbe ir desnudo en espacios públicos- Vale, pero se permite el "semidesnudismo" y ahí está el dilema ¿Que parte se puede destapar?

Y ¿Que hacemos con eso de las ESTELADAS? Con esto del PROHIBIR, la Delegación del Gobierno en Madrid impedirá la exhibición de las mismas en la final de la copa del Rey que disputarán el Barça y el Sevilla el próximo domingo en el Calderon, en Madrid




 Pero lo que me hizo soltar una sonora carcajada es la noticia que HOY VA RAJOY a dar un discurso o conferencia, creo que a Mallorca.


 sobre NEPOTISMO Y CORRUPCION