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viernes, 26 de agosto de 2016

Lucas Cranach el Viejo



(Cranach, 1472-Weimar, 1553). Pintor y grabador alemán. No hay certezas sobre los comienzos ni la formación de este artista, del que no conocemos obras seguras hasta su llegada a Viena entre 1501 y 1502, cuando ya tenía unos treinta años de edad. De esos tiempos son sus primeras piezas conocidas, pinturas religiosas de pequeño tamaño y poderosa expresividad. Contemporáneamente comienza a producir estampas que, partiendo del ejemplo de Durero, consiguen transmitir un intenso impacto emocional. 

En Viena goza de estrecho contacto con varios de los más reconocidos humanistas de la ciudad, a los que a menudo retrata con una alta dosis de veracidad acompañados de sus atributos simbólicos más queridos. En la obra religiosa de los años siguientes, el dramatismo de las composiciones, preferentemente diagonales y oblicuas, se refuerza a ­través de las líneas quebradas con las que se forman los personajes, recorridos por una angustia tanto física como psíquica. A la vez, hay que destacar su maestría a la hora de reproducir el paisaje, insertando frecuentemente a sus figuras en un entorno de gran exuberancia vegetal. En 1504, Cranach es reclamado a Wittenberg para trabajar al servicio del príncipe elector de Sajonia Federico el Sabio, comenzando una carrera como pintor de corte que continuaría en el servicio de tres diferentes electores.

 A partir de aquí, su prestigio fue enorme en la ciudad, y los elogios y prebendas se sucedieron paulatinamente. En 1508 se le concedió un escudo de armas, una serpiente alada que se convertiría en la firma personal para sus obras. En diversos escritos fue aclamado por sus amigos humanistas, que le comparaban a los pintores de la Antigüedad, parangonándole a Apeles, Parrasio o Zeuxis. En 1508 realizó un viaje diplomático a Holanda, e incluso llegó a ser nombrado burgomaestre de Wittenberg en tres ocasiones entre 1534 y 1540. 

Su situación económica también era próspera, pues a sus ganancias como cortesano y pintor independiente, se unían sus trabajos editoriales en la producción de estampas además de otras diversas actividades mercantiles. Para dar abasto a la enorme producción de obras que se le reclamaban -sobre todo para componer las decenas de retratos principescos que la corte le exigía-, formó un numeroso taller, en el que también trabajaba su hijo Lucas. Su amistad con los reformadores cismáticos lo colocó en una posición ideal a la hora de participar en la crea­ción de la nueva iconografía protestante y la traducción en imágenes de la naciente doctrina.

 Sus estampas sirvieron como apoyo a las palabras de los doctores protestantes en sus debates teológicos, e incluso proporcionó imágenes para la traducción de la Biblia de Lutero, parte de la cual se editó en la imprenta que había hecho instalar en su propia casa. Su amistad y cercanía a Lutero también sirvieron para que se convirtiera en el divulgador de su efigie con la realización de retratos tanto en pinturas como en estampas. Todo ello no le impediría, sin embargo, seguir recibiendo encargos desde el bando católico, especialmente por parte del cardenal Alberto de Brandenburgo. También es de destacar su poética del desnudo, crítica y provocadora hacia los ejemplos de la Antigüedad que se admiraban en la pintura italiana. 

Los cuerpos aparecen sumergidos en una naturaleza frondosa tanto en celebraciones líricas de la Edad de Oro perdida como para servir de admonición moral ante los vicios, especialmente con figuras femeninas que se debaten entre la inocencia y la seducción. El príncipe protestante Juan Federico de Sajonia, para el que trabajaba el pintor, fue derrotado y capturado en 1547 en Mühlberg por Carlos V, y cuando fue liberado en 1552, se dirigió a Weimar, donde Cranach se le unió. Allí moriría al año siguiente. En el Museo del Prado se conservan cinco obras de Lucas Cranach. Tres de ellas proceden de las colecciones reales y forman una serie sobre la Cacería en honor de Carlos V en el castillo de Torgau. Dos aparecen firmadas en 1544 y 1545, mientras la tercera es una copia. Una de las tablas se encontraba entre los bienes que María de Hungría trajo a España en 1556, mientras que la otra se cita en posesión de Carlos V en 1545. En 1636 se encontraban en el Alcázar de Madrid, mientras que en 1746 se sitúan en el palacio de La Granja. Existen otras dos de estas tablas en Viena y otra más en Estocolmo. En 1988 el Prado adquirió otra obra de Cranach: la tabla Virgen con el Niño Jesús, san Juanito y ángeles, firmada en 1536, que perteneció a la colección de la duquesa de Valencia. Además, en 2001 el Prado adquirió la tabla que inicialmente se consideraba como Retrato de caballero y que hoy se sabe que se trata, sin duda, del Retrato de Juan Federico el Magnánimo.

Museo del Prado

sábado, 13 de junio de 2015

Lucas Cranach el Viejo




Lucas Cranach el Viejo (en alemán, Lucas Cranach der Ältere) (Kronach, 1472 – Weimar, 16 de octubre de 1553) fue un artista alemán, pintor y diseñador de grabados en xilografía. El apellido real de este pintor hubo de ser Sünder (escrito también Sunder, Sonder y Süündä). Es padre del también pintor Lucas Cranach el Joven (1515-1586).



Lucas nació en Kronach, en la alta Franconia, y aprendió a pintar de su padre. No es posible hacer un seguimiento de sus familiares y predecesores. Su apellido real difiere según las fuentes y puede ser Sünder, Sunder o Sonder; posteriormente Lucas se añadió como apellido el nombre de su ciudad natal.

Se desconoce el taller donde tomó clases de pintura; se supone que conoció al maestro de pintura alemán Matthias Grünewald que le hubo de ofrecer algo de educación. Grünewald practicó en Bamberg y en Aschaffenburg, siendo Bamberg la capital de la diócesis donde Cranach vivía.

La primera referencia escrita de su existencia es en la ciudad alemana de Wittenberg en el año 1504, en el que el príncipe del lugar le daba un cierto salario por su trabajo. Se sabe además que poseía una casa en Gotha y que Barbara Brengebier fue su mujer.



La primera evidencia de los trabajos artísticos de Lucas Cranach proviene de una pintura datada en 1504. En esta época abordó diversas tareas: decoración de interiores, pinturas de altar y retratos, diseños para grabados en madera (xilografías) y en placas de bronce. En su más temprana edad tuvo empleo de oficial dedicado a pintar las paredes de los palacios de Coburgo y Locha, debido en parte a la fama que tenía de meticuloso y de realista. Los motivos pintados eran escenas de caza y pastoriles.


Antes de 1508 llegó a pintar diversas piezas de altar para el castillo de Wittenberg en competición con su contemporáneos Alberto Durero, Hans Burgkmair y otros; el duque y su hermano Juan fueron retratados por él durante diversas ocasiones tanto en pintura como en xilografía. La gran reputación lograda por Lucas hizo que en 1509 viajara a Holanda al servicio del emperador Maximiliano I y Carlos V. Hasta 1508 Cranach no empezó a firmar sus obras, y cuando lo hacía ponía sus iniciales y dibujaba una serpiente alada como anagrama (Kleinodo).


Algún tiempo después el duque le concedió el monopolio de las salas de medicina de la ciudad de Wittenberg, y le dio la concesión y privilegio de la edición de Biblias. Las prensas de Cranach fueron usadas por Martín Lutero. Su establecimiento de farmacia permaneció abierto durante siglos y sólo fue suspendido a raíz de un incendio acaecido el 1871.

La especialidad de Lucas Cranach el Viejo fueron los retratos, las escenas religiosas de mediano formato aptas para domicilios particulares, y sobre todo los temas de mitología que daban pie a incluir desnudos femeninos. Cranach impuso en el Arte un canon femenino muy peculiar, estilizado y de aspecto juvenil, con ojos almendrados, senos menudos y piernas largas.


Cranach el Viejo organizó un activo taller, de donde se expedían múltiples pinturas religiosas y mitológicas que repetían unos modelos fijos con ligeras variantes. El anagrama de la serpiente alada se incluía en todas ellas, más como sello del taller que como garantía de autoría. Los dos hijos de Cranach, Lucas Cranach el Joven y Hans Cranach, colaboraron en el taller. En señal de luto por la muerte de Hans en 1537, el anagrama familiar se modificó, disponiendo las alas de la serpiente hacia abajo. Ello supone una pista cronológica sobre las obras realizadas antes y después de tal fecha.


Las obras de mayor calidad de la familia Cranach son las de primera época, especialmente las anteriores a los años en que ambos hijos empezaron a colaborar. Las de 1508-20 son relativamente escasas en el mercado y alcanzan precios astronómicos. Aunque Cranach el Viejo fue muy prolífico, mantuvo un nivel de calidad alto, con una ejecución muy esmerada que requería múltiples capas de pintura al óleo aplicadas en finas veladuras. A partir de la masificación del trabajo en el taller, las obras delatan una ejecución más esquemática, un colorido menos variado y un dibujo de contornos más rectos.


De una fe religiosa inicialmente católica, Cranach el Viejo pasó a apoyar fervientemente el luteranismo, promoviendo con sus retratos y grabados la fama internacional de Martín Lutero y Philip Melanchthon. En algunos grabados, Cranach pareció ridiculizar al Papa y a la Casa de Habsburgo. A raíz de la derrota de las tropas protestantes ante Carlos V en la batalla de Mühlberg (1547), el elector Juan Federico I de Sajonia fue apresado y enviado al exilio a Weimar, y Cranach le acompañó. En tales circunstancias el pintor falleció en el año 1553.