miércoles, 16 de diciembre de 2015

Andrzej Wróblewski en el REINA SOFIA- EXPOSICION

Hasta el  28 de febrero, 2016
Andrzej Wróblewski (1927-1957) es, a pesar de su corta vida, uno de los artistas polacos más importantes del siglo XX. Esta muestra, la primera retrospectiva fuera de su país, permite contemplar su obra más allá de los tópicos reduccionistas del realismo socialista o del arte periférico, a través de los cuales se ha estudiado hasta época reciente el arte de los países en la órbita soviética. Wróblewski fue un artista capaz de trabajar en los límites entre la abstracción y la figuración, de combinar la invención formal con el análisis de la vida cotidiana y de sus límites –la degradación de la guerra y de la política dictatorial– a partir de un profundo compromiso humano y político.
La exposición se centra en sus pinturas de doble cara (pintadas por ambos lados: recto y verso), y en dos periodos diferentes del trabajo del artista: sus inicios a finales de los años cuarenta, cuando busca un lenguaje propio, y el final, cuando desencantado con la política del socialismo real intenta redefinir su obra tanto formal como temáticamente.
Exposición coorganizada con el Muzeum Sztuki Nowoczesnej de Varsovia, en colaboración con laFundación Andrzej Wróblewski y Culture.pl.


Aunque el tema de sus trabajos es duro –ejecuciones, funerales, hombres desgarrados,cuerpos desmembrados expuestos en un museo, conductores de tranvía en busca de un mundo utópico... y muertos que Wróblewski siempre tiñe de azul, como ese niño con una bala en la espalda en brazos de su madre–, no se regodea en la sangre, las vísceras y el dolor de las víctimas. Comprometido políticamente (el Partido Comunista polaco nunca lo aceptó porque no seguía la línea oficial), en la visión de la guerra de este intelectual marxista hallamos siempre un resquicio para la esperanza e incluso para el humor, que suele ser un arma muy eficaz para denunciar las guerras. Explica Éric de Chassey, uno de los comisarios de la exposición, que se advierte en él la huella de Goya y de Picasso. También la de Chagall, Klee, los muralistas mexicanos y el neorrealismo italiano. Junto a su pintura fragmentada, otro elemento que se repite en el trabajo de Wróblewski es el sentido del tiempo: retrata en escenas cotidianas a personas que esperan, ausentes y absortas, privadas de identidad propia.
ABC

El pintor Andrzej Wróblewski decidió el 23 de marzo de 1957 hacer una excursión solitaria por los montes Tatras, al sur de Polonia. Un mal paso bastó para que se escurriera y perdiera la vida. Había nacido en Vilna, en 1927 y solo tenía 29 años. Pero a lo largo de una década había sabido encarar las contradicciones de la modernidad con una amplísima obra que oscila entre la figuración, la abstracción y el más contundente realismo socialista. Testigo y víctima de uno de los periodos más convulsos de Europa, Wróblewski es una auténtica leyenda en Polonia y un artista que, con el paso del tiempo, ha sido reconocido en todo el mundo. 

EL PAIS

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