viernes, 2 de octubre de 2015

ULISES LLEGA A LA ISLA DE TRINACIA


Henry Fuseli


  Desciende Ulises al Hades para consultar al adivino Tiresias sobre su regreso. Allí ve a su madre, Anticlea, que se ha suicidado por su tardanza.. El adivino le advierte que un dios le va a hacer su camino de regreso a Itaca muy penoso debido a que  ha dejado ciego a su hijo Polifemo. Anticlea le dice que su esposa, Penelope, le sigue siendo fiel pero que siente mucho dolor por su ausencia 



Le aconseja  Tiresias que cuando lleguen a la isla de Trinacia ni sus hombres ni el pueden tocar las vacas ni las ovejas. Le advierte que si hicieran daño al ganado, perdería su nave y a sus hombres  

Ulises hizo prestar juramento a sus hombres de que no tocarían el ganado y esos así lo hicieron. Al día siguiente no pudieron zarpar debido a un viento huracanado. Durante un mes soplaron continuamente vientos desfavorables que les impidieron abandonar la isla. Mientras Ulises fue a rezar a los dioses para pedir un regreso seguro a Itaca, sus hombres, muertos de hambre, sacrificaron y comieron parte del ganado. Zeus lanzó un rayo y mató a todos los hombres excepto a Ulises

miércoles, 30 de septiembre de 2015

ULISES EN LA ISLA DE EA


Schubert Ulysses and Circe

Llega Ulises  a la isla de Ea  y manda desembarcar a la mitad de sus hombres. Recorren estos la isla y en lo alto encuentran una gran mansión de piedra. La casa estaba rodeada de animales que a pesar de su aspecto salvaje no eran peligrosos.

La diosa Circe, dueña de la casa, salió a recibir a los marineros y les dio un gran banquete. Circe que ademas de diosa era hechicera, cuando los hombres se habían atiborrado de comida, les dio una pócima mágica y los convirtió en cerdos. Solo Euríloco logró escapar y corrió a avisar a Ulisis

Corrió Ulises a rescatar a sus hombres, pero por el camino se encontró con Hermes, el mensajero de los dioses,  que le dio la planta Moly para protegerlo de los encantamientos de Circe.  



WaterhouseCirce ofreciendo la copa a Ulises

La diosa había encerrado a todos sus animales en los establos  y recibió a Ulises ofreciendole una copa. Ulises la bebe, pero la planta Molly hace su efecto y el brebaje no le afecta
Hubert Maurer - Circe y Ulises

Ulises saca su espada y obliga a Circe a devolver a sus hombres la forma humana. Circe se enamora de Ulises y promete ayudarlo en su viaje de regreso a Itaca, a cambio de que se quede con ella un año de placeres

lunes, 28 de septiembre de 2015

ULISES EN LA ISLA DE LOS LESTRIGONES



Ulises siguió navegando, esta vez entre enormes olas,causadas por una gran tormenta. La venganza de los dioses era patente. Ordenó fondear. Los barcos entraron en un puerto rodeado de altos acantiladosl  Ulises trepó por una roca y vio un castillo a lo lejos.  Volvió al barco y envió a tres de sus hombres a explorar 

LLegaron estos al castillo, donde vivía el rey de aquellas tierras, el gigante Antifate, al cual le gustaba comer seres humanos. Al ver a los emisarios de Ulises se comió a uno y los otros dos salieron corriendo para avisar a Ulises del peligro. Ya era demasiado tarde, Antifate ya había enviado a muchísimos gigantes lestrigones a que lanzaran piedras contra los barcos y se comieran a todos los hombres que capturaran.

Miles de gigantes lestrigones  persiguieron a los hombres lanzaron piedras desde los acantilados y arponearon a los hombres de Ulises como si fueran peces
Hundieron todos los barcos menos el de Ulises en el que escaparon los pocos hombres que se salvaron de aquella horrible matanza.

domingo, 27 de septiembre de 2015

ULISES EN LA ISLA DE EOLIA



El barco de Ulises navegaba ahora sobre un mar apacible. Llegaron a Eolia, la isla donde vivía Eolo, dios de los vientos. Fueron muy bien recibidos, Eolo conoce al rey de Itaca y Ulises al fin pudo descansar.  Despues de un mes, Ulises pidió a Eolo que le ayudara a volver a Itaca. El último día Eolo le hace un gran regalo, un odre que contiene todos los vientos. "Ahora puedes volver a tu patria, pero evita abrir el odre"- le dice
Las naves navegaban ahora día y noche, impulsadas por los vientos favorables que enviaba el Dios Eolo. Ulises muy contento, feliz por poder volver a casa, se queda dormido y sus hombres, curiosos, pensando que en el odre hay un tesoro, lo abren. Una fuerte tormenta  llevó los barcos, otra vez, a la isla de Eolia


Desesperado Ulises, desembarca para pedirle, otra vez, ayuda a Eolo. Eolo al verlo le grita " Estas maldito, proscrito por los dioses del Olimpo"


"¡Vete de aquí! ¡Abandona nuestra isla al instante,
pues eres el más despreciable de entre todos los hombres vivientes!
No puedo recibir o ayudar en su partida
a alguien que es odiado por los dioses benditos,
y tú eres odiado por los dioses. ¡Fuera!".

ULISES Y POLIFEMO


Ulises en la cueva de Polifemo.  Jacob Jordaens
Seguía Ulises navegando de camino a su reino Itaca y despues de varios días paró su  barco en la costa de los cíclopes.  Desembarcó Ulises con doce de sus hombres y recorriendo el lugar encontraron una gran cueva. Era la casa del gigante Polifemo pero este no estaba. En la caverna había corderos y cabritos, vasijas con leche y queso.

Peter van Cornelius

Al atardecer llegó el cíclope cargado con leña para preparar la cena. Al entrar tapó la boca de la cueva con una pesada piedra. Rápido se percató que allí había intrusos, entró en cólera y les dijo que no saldrían de allí. Ulises temió por su vida y por las de sus hombres así que le ofreció un regalo, vino de Grecia. Polifemo bebió hasta hartarse, mientras los hombres de Ulises tocaban la flauta. El gigante se quedó profundamente dormido y aprovecharon para cegarle el único ojo que tenía con un palo con la punta ardiendo. 

Polifemo gritando de dolor arrancó la piedra de la entrada pensando en atrapar a los hombres.  Se paró en medio del paso y dando bandazos, con las manos tanteaba todo a su alrededor, dejando salir a los animales.  Ulises y sus hombres viendo esto, se pusieron unos cuernos que había en la cueva y consiguieron salir. 

Annibale Carracci

Polifemo, furioso, los siguió y dejó caer una enorme roca que cayo muy cerca de  la nave de Ulises.

Una vez que el barco estaba bien lejos de la costa, Ulises gritó a Polifemo: " Si alguien alguna vez te pregunta quien te dejó ciego dile que fue Ulises, rey de Itaca"

Polifemo, lleno de ira, gritó a su padre Poseidón, dios del mar, que castigara a Ulises

"Escuchame Poseidón, concedeme el deseo que Ulises no pueda volver nunca a su palacio.  Peri su estña destinado a regresar a su país, que sea tarde y mal, despues de perder a todos sus compañeros"

sábado, 26 de septiembre de 2015

ULISES Y CALIPSO

Despues de huir de las sirenas Ulises y sus hombres continúan navegando, pero comenzó a soplar un viento del sur y estalló una fuerte tormenta. Tras nueve días a la deriva el barco naufragó en la isla de Ogigia, donde vivía Calipso la hija de Tetis y Océano. Ulises agarrado a los restos de la embarcación luchaba por no ser tragado por las olas. Calipso lo recoge y se enamora de el inmediatamente.

Cornelis van Poelenburgh

La bella Calipso le ofrece comida abundante, deliciosas bebidas y una parte de su lecho. "Si te quedas conmigo serás inmortal y gozarás de una juventud eterna", le dice. Calipso trató de hacerle olvidar Itaca pero Ulises se pasaba los días mirando al mar... ni los abrazos ni el amor de Calipso le hacían olvidar a Penélope

  
ARNOLD BÖCKLIN Ulises y Calipso .

Ulises pide ayuda a los dioses y Zeus, a través de Hermes, ordena a Calipso que libere al prisionero. Calipso obecede y le da madera para que se construyese un barco, y provisiones, agua y todo lo que necesitase para que pudiese volver a su casa.  Habían pasado siete años pero Ulises pensaba que solo habían transcurrido siete días. En Ogigia dejaba a sus hijos Latino, Ausón y Telégono

Henri Lehmann
 Ulises improvisó una balsa, la lanzó al agua, dio un beso de despedida a Calipso y partíó empujado por una suave brisa

viernes, 25 de septiembre de 2015

Ulises y las Sirenas

Herbert James Drape

Ulises, rey de Itaca, despues de diez años en Troya, luchando junto a los reyes griegos para liberar a Helena,  quiere volver a Itaca donde le esperan su esposa Penélope y su hijo recien nacido Telémaco. Su embarcación, arrastrada por una tempestad, se pierde en el país de los Lotófagos. Ulises advierte a sus hombres que no prueben el loto, una flor mágica que hace olvidar y les ordena taparse los oidos con cera  para que no escuchen el canto de las sirenas, famosas por encantar con su voz a los marineros para raptarlos. Ulises siente mucha curiosidad, no se pone los tapones  pero ordena a sus hombres que lo aten al mástil de la embarcación. Las sirenas se acercan, cantan y alaban a Ulises y éste suplica a sus hombres que lo dejen lanzarse al mar