lunes, 31 de agosto de 2020

FACILMENTE SE LLEGA A LA DELINCUENCIA


Como ayer hice un pequeño viaje en tren,  vino a mi memoria mi vida de delincuente.

Mi amiga María José era la quinta hija, todas chicas, de un empleado de banca. Su casa  humilde pero limpísima. Me llamaba la atención que cada vez que entraba algo nuevo se  cuidaba como si hubiera  llegado un nuevo bebé. La radio estaba cubierta de tapetes de ganchillo y los botones solo los podía tocar el jefe de familia.

La hermana mayor consiguió un buen empleo y se enamoró de un estudiante de último curso de Derecho.  En esa época toda la vida familiar dio un gran vuelco. Mi amiga y yo fuimos nombradas "carabinas oficiales"- No era una tarea fácil porque el novio- Pedro- se le notaba experto en fugas. Ni un arrumaco podíamos permitir. El trabajo más duro lo teníamos en las playas.¡Que listo era el tío para encontrar dunas secretas!

Un día nos propusieron ir a la fiesta de la COCA en Redondela. (Que nadie piense en algo raro, es una fiesta dedicada a un ser mitólogico gallego).

Cogimos un tren por la mañana, unos trenes con asientos de madera y que echaban un humo con carbonilla que entraba por las ventanillas.  

El día transcurrió bien. Volvimos en el ultimo tren de la noche. No había asientos libres, la parejita se separó de nosotras.  Cuando vino el revisor le indicamos que  nuestros billetes los tenía "aquel señor"- Nuestra sangre se heló cuando escuchamos "No las conozco de nada"
"Señoritas, digo el revisor, tendrán que acompañarme al Comisario Jefe  en la estación"- Y  asi, comenzó nuestra vida de delincuencia, andando por un andén cogidas por los brazos. El comisario nos pidió los DNI- "no tenemos"- contestamos- Ah, además indocumentadas- gritó- Que tenemos 14 años, balbuceé-  "Mañana se presentan aqui con el dinero de los billetes" Rugió

Yo no era capaz de asimilar el hecho como algo muy serio, hasta que llegué a casa. Los gritos, seguro que atravesaron todas las calles de Vigo- "Antecedentes penales" "Borrada para cualquier puesto en la administración pública"  "Seguro que nunca conseguirá un  pasaporte"- Manchada, manchadaaaa, para siempre, siempre.


Joer, si hasta el pecado original se borra con el bautismo ¿No?

Todo esto vino a mi memoria ayer. Volvimos de Vilagarcía de Arousa en tren- sin billetes. Llegamos a la estación y estaban anunciando la salida inmediata del tren, saltamos al interior y nos colocamos en el mejor sitio que encontramos. Es un viaje rápido pero a mi se me hizo eterno... la palabra DELINCUENTE volvió a sonar en mis oídos

VISITA


Vigo-A Coruña...pedimos dos billetes¿A donde? Vilgagarcía de Arousa...¿Vamos juntos? Claro...No le parezca rara la pregunta, que el mes pasado hice este mismo viaje con mi hija y nos dieron los asientos en vagones distintos.


Pilar abre la puerta, hola dice, medio enfadada  porque yo había insistido en el toque del timbre...entro sin decir nada y abro alguna persiana. La casa del terror parecía, ni un resquicio del sol del verano en ninguna de las habitaciones.¿Quien es este señor? Pregunta. Es mi compañero. ¿Hola como está usted? Saluda ceremoniosamente.  Es un señor, apunta sorprendida.

Muerta de risa le digo que entiendo que ella  querría  para  su tía "un bollito apenas apuntando plumas" pero es lo que hay.  J. se sentó en un sofá y noté por su gesto que en ese momento le gustaría desaparecer mezclado con la espuma...¿Es usted geminis,no? Si, balbuceó J.  -¿Y se acuerda a que hora nació?- Bueno, yo no me acuerdo pero me  dijeron que a las siete y media....
Ah, voy a buscar las tablas para ver su ascendiente
Desapareció durante al menos media hora... de vez en cuando la escuchabamos...estoy en ello, estoy en ello...

Regresó con un gesto raro- "No he podido, despues te llamo y te lo doy"

Me daba cuenta que las cosas no iban muy bien..."Que esto de la esquizofrenia nos obliga a hacer cosas raras"-Ya, digo- Que al llamar al timbre dijiste "a ver"...

Me tienes que disculpar querida sobrina, pero una chica en la cama despues de las doce, con todo cerrado, me altera un poco.

-Ven a comer con nosotros, le digo
-No puedo tía,no sé  me pasa, me da miedo la calle y la gente.

A partir de ese momento comenzó a contarnos todos los episodios de su vida. Sus padres, sus novios...

¿Sabes tía? He dividido mi vida por fases. Ahora estoy en la cuarta  "La fase sin amor"-Es  fantástica,  creo que es la mejor, la mas tranquila.

A las diez de la noche me llamó- "Ya sé el ascendiente de J. es capricornio, o sea que sois compatibles y tambien incompatibles" Me reí, muy bien, Pilar, somos la pareja perfecta.

domingo, 2 de agosto de 2020

Culpabilidad, el sentimiento que siempre acompaña a la mujer


Y aqui estamos, con la sensación de un año perdido en nuestras vidas. De incógnito por la calle, driblando al que no nos parece seguro
Me ha llamado mi amiga Cris. El silencio de su calle lo ha roto un  hombre gritando, se asoma y ve a un individuo de unos cuarenta años, con pinta de haberse alegrado la vida con una copa. "Cabrones"-Grita..."A trabajar, ya os pondría yo a currar a todos a los 18 años y se os acabarían las fiestukis...mucha diversión a a matar a vuestros padres y abuelos con el virus"
Cris comprueba como se van encendiendo las luces de las galerias vecinas pero nadie protesta. Mira el reloj, la una  media de la madrugada pero no se oye ni un murmullo, solo la voz del hombre sigue sonando..."Gandules, sinvergüenzas, fiestukis os daba yo"

Al día siguiente Cris le cuenta la historia a su madre y ésta la escucha atentamente. "Todo es culpa de las mujeres"-sentencia

¿Todas las desgracias de la vida van a ser culpa nuestra? Grita Cris

La madre, muy serena, hace un razonamiento..." A ver  hija, los hombres salen a pillar, a ver si encuentran...¿Me entiendes? Si todas las mujeres se quedaran en casa no saldrían porque no tendrían perspectiva de caza ¿Entiendes?"

Cris me dice ¿No crees que es un buen razonamiento?



jueves, 23 de julio de 2020

AFRO


Afro Basaldella-Udine 1912-Zurich 1976
El pintor italiano Afro Basaldella, conocido simplemente como Afro, es más conocido por su obra caligráfica y abstracta de la década de 1950. Cuando una ola de pintura llamada Art Informel (arte "sin forma", llamado así por formas sueltas y composiciones que carecen de un punto focal central) barrió Europa y proliferaron los círculos regionales de artistas modernos, Afro se unió al círculo de pintores de corta vida Gruppo degli otto ("grupo de ocho "). 

En el transcurso de esta década, expuso en Nueva York, entabló una amistad con Willem de Kooning y se inspiró en el estilo audaz y la pincelada enérgica de otros expresionistas abstractos. Las últimas obras de Afro se caracterizan por formas geométricas aplanadas, un marcado contraste con sus pinturas gestuales anteriores. Al principio de su carrera estuvo afiliado a la "Scuola Romana" ("escuela de Roma"), un grupo de artistas expresionistas italianos activos en Roma antes de la Segunda Guerra Mundial.

martes, 14 de julio de 2020

LAS LECCIONES DE LAS MADRES



Estoy hoy dando vueltas a todo... no he dormido bien, pero no creo que esa sea la disculpa. He comido, por falta de compañía humana, con la ruleta de la suerte delante de mis ojos
 Dos chicas y un chico disputándose una cantidad de dinero y un coche. Giran la ruleta y apuestan por una letra y yo defendiendo a muerte al hombre, al masculino, repite letras y desconoce lo que es "huevo hilado"


 "Tonto total" porque si pone   - uevo  -ilado, está claro lo que falta. Yo gritándole, H, H, H y el dijo S.....ooooh, la S ya está puesta dijo el presentador...uuum balbuceó mi defendido


 Me fui un rato a meditar ¿Que me pasa? Me bastaron cinco minutos de meditación, la culpa de todo esto la tiene LOLA, mi madre.  Desde que yo era muy niña me aseguró que "los hombres son seres muy tontos". En mi cerebro infantil se movían todos los engranajes para entenderlo. En principio los hombres de mi casa me daban pena, pero observando a los personajes me di cuenta que el asunto les iba como Dios. Eran los primeros en ser servidos en la mesa, con los mejores trozos, por supuesto, y no podían ayudar a recoger ni lavar- ERAN TONTOS- y eso resolvia todo.


Con los años pedí a Lola que me explicara la estupidez masculina "No ves que se dejan engatusar por un culo y unas tetas"! Ante algunas situaciones se les va el razonamiento...

Joer! Y aquí estoy yo defendiendo al pringado de la RULETA DE LA SUERTE

sábado, 11 de julio de 2020

EURIDICE




¿Qué es la vida para mí sin ti?

¿Qué queda si estás muerta?


¿Qué es la vida sin mi amor?

¿Qué es la vida si estás muerta?
Eurydlce!

Eurydlce!
                                                                    Rubens

Paseaba la bella Euridice por los prados de Tracia con sus hermanas, las otras ninfas Driades. Un dios menor, Aristeo,  que pasaba el tiempo cazando por el  bosque, vio a Euridice y llevado por bajos instintos se dirigió a ella con malas intenciones. La ninfa salió corriendo y sin darse cuenta, pisó una serpiente que surgió  entre la hierba. Su muerte fue instantanea.


 LACOUR père Pierre


Según la universal costumbre, su cuerpo bajó a los infiernos mientras sus hermanas y su esposo Orfeo la lloraban amargamente.
                    
           Orfeo y Eurídice en el inframundo. Pieter Fris


El amor de Orfeo era tanto que no dudó en descender a los infiernos para suplicar a los infernales dioses que permitieran su rescate.


                                George F. Wats
Descendió por la  puerta del monte Tenaro y cantó a los dioses soterranos. Tan grande fue su elocuencia y tan dulce su canto que Pluton y Proserpina, dioses del  mundo bajo, se apiadaron y entregaron a Orfeo el cuerpo de Euridice, pero le pusieron la condición que no mirase hacia abajo, hacia su mujer,  hasta  que no saliese del infierno.


                               
                                     Erasmus Quellinus

Según iba saliendo hacia la luz, un loco y desventurado deseo empezó a fatigar su cabeza, el amor por Euridice le perdió y las furias infernales tornaron.  Euridice se desvaneció en el aire envuelta en una nube de humo
Catherine Adelaide Sparkes 

viernes, 3 de julio de 2020

XURXO MARTIÑO





( Caxadas, Vimianzo, A Coruña, 1964 )



Aunque su andadura es todavía corta, posee, sin embargo, considerable intensidad. Expuso por primera vez en una colectiva celebrada en el Círculo Mercantil de Santiago, ciudad a la que se vinculó y en la que reside. 


Posteriormente mostró su obra en diversas ciudades de Galicia, Valencia y Lorient, Francia. Fue accésit de arte joven en la Bienal de Pontevedra en 1988, y en el II Certamen de Artes Plásticas Isaac Díaz Pardo de A Coruña, en 1991, se adquirió una de sus obras. Participó en muestras colectivas notables como «10 visións da arte compostelá», Santiago, 1993 y «Compostela na arte galega», de la misma ciudad. 


Su consagración le llegó en 1994, al conseguir el primer premio de pintura José Malvar para nuevos valores, puesto que se trató de un certamen rodeado de considerable expectación. Está representado en colecciones institucionales y en algunos museos de Galicia. Xurxo Martiño es un artista razonante, conceptualista, de alguna manera identificable con el realismo de nuevo cuño. 


A partir de referencias que parecen concretas, abstrae e idealiza, de manera que se aproxima a un vago surrealismo, siempre con mimo de ejecución, consecuencia de su excelente oficio.

Afundación

jueves, 2 de julio de 2020

CADMO Y HARMONÍA

                
                             
                                        JACOB Jordaens

Cadmo  hijo de Agenorrey de la ciudad fenicia de Tira, fue enviado por su padre a buscar a su hermana Europa con la amenaza que si no la encontraba sería condenado al destierro.

                            Cadmo. Pintura de Hendrick Goltzius

 Tras recorrer todo el mundo no la encuentra, así que desesperado recurre al Oráculo de Apolo, suplicándole le indique que tierra podrá habitar.

"En un prado solitario encontrarás una vaca que nunca ha soportado el yugo ni ha tirado el corvo arado: sigue el camino que ella te guie, y allí donde se recueste sobre la  hierba, construye las murallas de una ciudad y dales el nombre de "Beocías" 
                           

                               Cadmo siembra los dientes del dragón, de Peter Paul Rubens.

Una vez cumplida la promesa del oráculo, Cadmo quiere sacrificar a la vaca en ofrecimiento a Atenea y encarga a sus hombres coger agua de una fuente cercana consagrada a Ares. Pero la fuente está vigilada por un dragón, que ataca a los hombres y mata a la mayoría de ellos. Cadmo corre a salvarlos y aplasta con una piedra la cabeza del dragón.  Atenea ordena a Cadmo sembrar  los dientes del dragón y de la tierra surgen hombres armados. Cadmo les arroja piedras y los hombres, no sabiendo de donde vienen, se pelean y se matan entre ellos. Solo se salvan cinco que se convierten en fieles seguidores de Cadmo.
                           
                                                  Rubens

Cadmo se ofrece a servir a Ares durante ocho años, despues construye Tebas y recibe a Harmonía,  hija de Ares y Afrodita, como esposa. Todos los dioses acuden  a la boda. Entre los maravillosos regalos que recibe Harmonía se encontraban un precioso vestido confeccionado por las Cárites y un collar forjado por Hefesto


Evelyn De MorganCadmo y Harmonía



 Cadmo y Harmonía gobernaron Tebas, su matrimonio   fue muy feliz y su gobierno de la ciudad era muy justo pero sus hijos se vieron sacudidos por todo tipo de infortunios.


                                                                                                     Tiziano

Su hija, Autonoe, vio a su hijo Acteón convertido en ciervo y devorado por sus propios perros.
Acteón había sido instruido en el arte de la caza por el mismísimo centauro Quirón. Un día  practicando la caza se adentró por el bosque llegando hasta el lugar en que la hermosa diosa Artemisa estaba bañandose totalmente desnuda. Acteón quedó fascinado ante tanta belleza. No podía apartar la mirada pero Artemisa se enojó ante la violación de su privacidad divina y, muy enojada, decidió castigar a Acteón convirtiéndolo en un  ciervo pero aún no satisfecha con esa venganza, ordenó a sus perros que lo devoraran

                                                                  Arcangelo Migliarini
Ino, otra de las hijas de Cadmo, se casó con el rey beocio Atamante, con quien tuvo dos hijos. Celosa de los hijos del matrimonio anterior de su marido, quiso librarse de ellos pero finalmente fueron salvados. Posteriormente acogió a Dionisio para criarlo junto a sus dos hijos, lo que enfureció a Hera. Esta volvió loca a Ino y la hizo arrojarse desde un acantilado junto a su hijo pequeño.


                                Alessandro Allori
Los dioses del mar se apiadaron de INO y la convirtieron en una nereida a la que llamaron Leucótea -protectora de los marinos-
                        
                              Paolo Pagani
Semele, otra hija de Cadmo y Harmonía fue visitada por Zeus y en ese encuentro quedó embarazada. Hera, muerta de celos, se disfrazó de su vieja niñera Beroe  y sembró dudas en Semele de la verdadera identidad de Zeus. Semele pidió a Zeus que le demostrara su poder.
                                                        Pietro della Vecchia

Semele le pidió que se le presentara en su máximo esplendor. Zeus intentó convencerla de que pidiera otra cosa pero Semele, aleccionada por Hera, no quiso ceder.  Al aparecer Zeus en todo su esplendor de dios, los rayos que despedía abrasaron a Semele
                                                          Sebastiano Ricci

Polidoro fue el único hijo de Cadmo y Harmonía  que no sufrió ninguna desgracia inmediata, pero sus descendientes sí sufrieron grandes infortunios.

Cadmo abdicó cuando ya era anciano en favor de su nieto Petheus (Peteo). Después de la terrible muerte de éste, Cadmo y Harmonía abandonaron la ciudad por consejo de Zeus. Viajaron a Iliaria y allí se convirtieron en serpientes benignas con la intervención de Ares. Al final, Zeus les llevó al Elíseo, la isla de los bendecidos en el punto más occidental del mundo de los muertos.



 Cadmo y Minerva

JORDAENS, JACQUES


lunes, 22 de junio de 2020

LAS AVENTURAS DE PINOCHO







Le avventure di Pinocchio es una obra literaria escrita por Carlo Collodi, un periodista y escritor italiano que nació en nació en Florencia en 1826.





H abía una vez un carpintero llamado Maestro Cereza, era el artesano más anciano de la región y sus arrugadas manos eran capaces de hacer auténticas obras de arte con la madera. Pese a su avanzada edad, todos los días el Maestro Cereza subía a lo alto del monte a talar la madera que necesitara para hacer sus trabajos.
Una fría mañana de invierno, Cereza encontró un extraño tocón de madera en medio de la espesura del bosque. Tenía un color maravilloso, casi parecía brillar. Además, frente al aspecto tosco y salvaje de los troncos de la zona, este parecía haber sido ya pulido y tratado con barniz.



 

 El anciano carpintero, lo ató a su espalda y se encaminó de vuelta a su taller, pensando en lo maravillados que quedarían todos los habitantes del pueblo al ver la mesa que podría tallar con esa madera tan espectacular.stro preparó rápidamente sus herramientas y cuando estaba a punto de cortarlo, el trozo de madera comenzó a hablar.


 ¡No, no me hagas daño! Por favor…
El maestro carpintero pensó que estaba soñando, se restregó los ojos y agarró su punzón favorito. Muy despacio, colocó la punta sobre la madera y apretó un poquito…
¡Ay! ¡Ay! ¡No me pinches!
Asustado, Mastro Cereza pensó que era una buena idea deshacerse de él inmediatamente. Si se lo decía a alguien, pensaría que estaba loco, así que la dejó encima de la mesa y se puso su abrigo para salir a tomar el aire, nada más abrir la puerta ¡pum! chocó de bruces con su vecino Geppetto, que estaba en la puerta.


 El barrio donde ambos vivían era el lugar donde trabajaban y habitaban todos los artesanos de la madera, allí había carpinteros, ebanistas, zapateros… Geppetto hacía zapatos y marionetas y esa mañana había acudido al Maestro Cereza para contarle un nuevo proyecto que tenía en mente…
 ¡Quería hacer una marioneta! pero no una cualquiera, su títere sería el más grande de la ciudad, casi del tamaño de un niño de verdad.
Entonces, el Maestro Cereza vio la oportunidad de deshacerse de ese tronco de madera tan extraño, se lo regaló a Geppetto y este, loco de contento, volvió a casa con el trozo de madera bajo el brazo, pensando en el nombre que le pondría al títere: «¡Lo llamaré Pinocho! » «¡Ese nombre le traerá suerte!»
Cuando llegó a su taller, empezó a tallarla, pero de repente…
 «¡Ay, me haces daño! » dijo el trozo de madera…



Para su sorpresa, la pieza de madera estaba hablando a Geppetto. Por imposible que parezca, el hecho de que ese trozo de madera hablara, no le resultó inquietante… cogió un paño, le paso un poco de barniz por encima y le dijo, tranquilo, voy a tallarte muy despacio, no vas a notar más que unas cosquillas.
El buen hombre, entusiasmado, continuó su trabajo: primero modeló la cabeza, el pelo y luego los ojos, que inmediatamente comenzaron a mirarlo. Acababa de hacer la nariz cuando una frí
mano de madera le quitó las gafas. 
 Sin ellas, Geppetto no veía nada y tan solo podía escuchar las risas que salían de la marioneta.


Geppetto, con lágrimas en los ojos, exclamó: «¡Qué hijo tan travieso! ¡No te he terminado todavía y ya estás empezando a hacerme reír »
Estuvo trabajando toda la noche sin moverse del sitio, al día siguiente, había una marioneta del tamaño de un niño sentada en la mesa de trabajo.
 El amable zapatero trató de enseñarle a caminar. Pinocho, con las piernas estiradas, dio un par de pasos torpes y poco después comenzó a correr alrededor de la habitación y Geppetto detrás, sin poder alcanzarlo, hasta que el títere abrió la puerta salió a la calle.
 Geppeto trató de cogerle, pero Pinocho corrió más rápido que él y aunque el pobre zapatero no paraba de gritar: «¡Detente! ¡No corras! » la gente se reía de la escena y nadie le ayudaba.
 Afortunadamente, un soldado, después de oír los gritos puso la zancadilla a Pinocho, que tropezó y se calló al suelo.
¡Te voy a tirar de las orejas! » dijo el soldado. ¿Has robado a este anciano?
Pinocho, muy asustado no hablaba, solo miraba con esos enormes ojos a su fatigado padre. Geppetto, igual de asustado que Pinocho pidió disculpas al soldado, le dijo que era solo un juego y que no volvería a pasar. Así que el soldado, dejó irse a Geppetto y a Pinocho, no sin antes tener que escuchar una buena reprimenda.


 El títere abrazó a su padre: «¡Me portaré bien, te ayudaré en el taller, iré al colegio y seré el que mejores notas saque! » exclamó feliz.
 Geppetto, conmovido, respondió: «Te agradezco tus buenas intenciones, pero ni siquiera tenemos dinero para comprar los libros».
Ambos volvieron caminando hacia el taller en silencio… Empezaba a nevar.


Una mañana, Pinocho estaba adormilado cuando escuchó un ruido en la puerta. Alguien trataba de abrir desde fuera. Pensando que eran ladrones, Pinocho se asomó por la ventana y allí vio a su padre, tiritando de frío mientras sujetaba una bolsa de tela con una mano y con la otra trataba de abrir el portón del taller.


  • «¿Qué hay del abrigo, papá?»
  • «¡Lo vendí!»
  • «¿Por qué lo vendiste?»
  • «¡Porque a mis años no me hace falta tener abrigo!» y entonces sacó un viejo libro de la bolsa de tela.










Pinocho saltó al cuello de Geppetto para besarle… ¡Había vendido su abrigo para comprar libros! Ahora podría ir al colegio.
El invierno llegó a su fin, había dejado de nevar y Pinocho, con el nuevo programa de estudios bajo el brazo, se fue a la escuela lleno de buenas intenciones.
«Hoy quiero aprender a leer, mañana quiero aprender a escribir y pasado mañana aprenderé a hacer cuentas. Entonces haré algo de dinero y compraré una nueva chaqueta a Geppetto. Se lo merece.»
Su fantasía fue interrumpida por el repentino sonido lejano de una orquesta callejera  y Pinocho, olvidando la escuela, se encontró en una plaza llena de gente que se apiñaba alrededor de una pequeña tienda de telas de colores brillantes.


  • «¿Qué es ese espectáculo ? » Preguntó a un niño pequeño.
  • «¿No sabes leer? ¡Es el Gran Teatro de Títeres! «
  • «¿Cuánto cuesta entrar?»
  • «Cuatro monedas» El otro, contestó.
  • «¿Quién me da una moneda por este libro? » preguntó a Pinocho en voz alta mientras sacaba su libro de matemáticas de la bolsa.


Un recolector de papel compró todos los libros de Pinocho y así pudo entrar en el teatro. Pobre Geppetto, sus sacrificios habían sido en vano.
En cuanto entró en el teatro, uno de los títeres que se movía en la escena se dio cuenta de su presencia y empezó a gritar: «¡Ahí está Pinocho! ¡Ahí está Pinocho!»
«¡Ven aquí! ¡Ven con nosotros! ¡Hurra, Pinocho, nuestro hermano! » empezaron a gritar todos los títeres a coro.
 Pinocho subió al escenario y comenzó a bailar torpemente al ritmo de la música.
Entonces salió Florencio, el titiritero, un hombre grande y aterrador que solo se quería a sí mismo, con los ojos fijos en Pinocho «¿Qué pasa aquí? ¿quién eres tú?»
 Florencio quedó maravillado al ver a Pinocho… Estaba acostumbrado a conseguir todo lo que quería, sabía que con dinero podía comprar cualquier cosa, y el dinero era lo único que le importaba… ¡Una marioneta que habla! eso era algo que ningún otro titiritero del mundo tenía
 Pronto imagino el gran caudal que acumularía si, ese niño de madera trabajaba para él. Ya se imaginaba recorriendo el mundo…
PASEN Y VEAN A PINOCHO, EL NIÑO DE MADERA
¡Tenía gancho!
No, no, mejor…
PINOCHO LA MARIONETA HUMANA
Ahhhh, su espectáculo sería galáctico…
Pero Florencio era muy listo, sabía que si alguien lo reclamaba, su espectáculo se echaría a perder. Así que sentó a Pinocho en un taburete y le ofreció ricos dulces y comida abundante. Nunca Pinocho había visto tanta comida y tan rica, así que empezó a comer y comer hasta que no pudo más. Después, Florencio le ofreció una cama ¡era tan grande y mullida!
Pinocho se quedó dormido enseguida.
Pasaron las horas y Pinocho dormía a pierna suelta, mientras tanto el titiritero, a toda prisa había recogido su espectáculo y ya hacía horas que cabalgaba en su carruaje campo a través. Quería alejarse del pueblo donde vivía Pinocho antes de que nadie pudiera venir a por él.
 Pinocho se despertó con mucha sed, en mitad de la noche. Se asomó asustado por una apertura de tela y vio la espesura de la noche en el bosque. Entonces empezó a sentir un miedo enorme al sentirse tan lejos de su casa y sobretodo al pensar en el susto que tenía que tener Geppetto al ver que no había vuelto del colegio.
¿Que quería hacer Florencio con él?
 Pasaron un par de horas más y el carruaje paró. Florencio se asomó a ver si Pinocho seguía dormido, y este, muy listo, hizo como que roncaba. Entonces Florencio se descalzó, dejó su sombrero en un clavo del techo y se echó a dormir.
Al rato, Pinocho salía muy despacio por el agujero que quedaba entre las telas del carruaje, una vez toco el suelo, echó a correr sin mirar atrás en dirección a su pueblo. Iba de camino a casa a toda prisa, cuando se encontró con un gato medio ciego y un zorro cojo y no pudo resistir la tentación de pararse a hablar con ellos.
Cuando los dos escucharon su historia, entendieron que les había tocado la suerte. Una marioneta que hablaba les sacaría de pobres y pensaron que si eran más listos que el titiritero, engañarían a Pinocho y ser harían de oro.
Le dijeron a Pinocho que no podía presentarse en casa sin un regalo. Si quería que Geppetto le perdonara, debería ofrecerle algo que le hiciera olvidar el cabreo.
 «Conocemos un campo de cultivo mágico»
  • «¡Pero eso no es posible! » Preguntó Pinocho, asombrado.
  • «Te lo explicaré «. dijo el Zorro.
  • «En la tierra de la Lechuza Común hay un campo llamado por todos «Campo de los Milagros», donde si pones una moneda de oro en un pequeño agujero, al día siguiente encuentras un hermoso árbol lleno de nuevas monedas!
  •  
Pinocho, ingenuamente, se dejó convencer por los dos falsos amigos y terminó en «La taberna del Gamberro» para celebrar su encuentro y su futura riqueza.
Después de comer y un breve descanso, todos deberían reunirse a medianoche para llegar al Campo de los Milagros, pero Pinocho, despertadopor el posadero se había dejado engañar de nuevo… ¡Cómo iba a ser posible ese invento que decían! Querían engañarle igual que el Titiritero.
Aprovechando el silencio que había en la taberna, Pinocho salió por una ventana y entonces «¡pum!» el tabernero le agarró por la pierna.
¡A dónde te crees que vas! ¿querías irte sin pagar eh?


Asustado, Pinocho trató de explicarle lo que pasaba, pero el tabernero, un hombre muy bruto no entendía nada, y pensaba que Pinocho quería engañarle. Los gritos que daba el tabernero llegaron hasta la sala principal, donde estaba sentado un famoso director de Circo que recorría la comarca en busca de rarezas extraordinarias.


Intrigado por la discusión, el Maestro Lui se asomó a la cocina, donde el tabernero zarandeaba a Pinocho mientras le gritaba
¡O me pagas o te llevo ante tu padre de la oreja!
Entonces, viendo Pinocho que la única forma de escapar era engañar al tabernero, dijo «Yo no tengo padre» y como por arte de magia, la nariz de Pinocho comenzó a crecer…

Los tres que presenciaban la escena quedaron atónitos, primero Pinocho que se tocaba su nariz larga y puntiaguda mientras bizqueaba los ojos. Después el tabernero que asustado, pensó que algo así solo podía ser obra de brujería y decidió perdonar la deuda y dejarlo ir… Y por último el Maestro Lui, que vio en aquella rareza la pieza principal de un nuevo espectáculo para su circo.
 Así que el Maestro Lui sigue de cerca a Pinocho por las calles, trata de esperar el momento justo para acercarse a él, cuando de pronto su nariz queda enganchada en una alcantarilla y por más que tira hacia atrás es incapaz de liberarse. El Maestro Lui, entiende que es el momento ideal, se acerca por detrás a Pinocho y le dice, tranquilo, yo te ayudaré a escapar.
Pinocho se queda embaucado por el aspecto de ese hombre, lleva un largo sombrero de terciopelo morado, una chaqueta muy elegante del mismo color y un bastón de oro. Con sus guantes blancos, agarra la nariz de Pinocho y tira fuerte hacia un lado y luego hacia otro.


Pero no había forma, la nariz de Pinocho estaba metida en aquella alcantarilla. Entonces el Maestro Lui le dijo «Hará falta un poco de aceite,quédate aquí mientras voy a buscarlo» Pinocho no tenía otra opción, así que asintió como pudo y se quedó mirando como aquel hombre se alejaba con su bastón.
Pasaron los minutos y de la alcantarilla, Pinocho escuchó una voz «Deberías salir de aquí cuanto antes Pinocho, Geppetto te está buscando»
 Pinocho no sabía si estaba soñando, pero aquella voz, venía de un pequeño grillo verde que le miraba desde el interior de la alcantarilla.
  • ¡Qué dices! ¿Quién eres tú?
  • Soy Pepito, tu conciencia y estoy aquí para ayudarte a ir por el buen camino.
  • ¡Que tontería! Un grillo que habla, menuda estupidez.
  • Pinocho… ¿no eres tú una marioneta parlante?
 ¡No, yo soy un niño de verdad!
En esta discusión se encontraban, cuando el Maestro Lui apareció de nuevo con una botellita de aceite, sin mediar palabra, echó unas gotas sobre la nariz de Pinocho y tiró de él. Así Pinocho quedó libre, pero no tuvo la mínima ocasión de escapar, ya que Lui lo agarró fuerte de las piernas y lo metió en un saco.
«Ahora trabajarás para mi, te he salvado la vida» decía Lui mientras reía…
En la oscuridad del saco, aquel grillo apareció de nuevo…


«Pinocho, debes hacer el bien, tu actitud desobediente no te está llevando por buen camino»
 Pero Pinocho no tenía ganas de escuchar charlas, así que Pepito volvió a desaparecer.
Pasaron los días y Pinocho tenía que trabajar en el circo de Lui, era una de las atracciones principales, ya que había aprendido que si decía una mentira, su nariz crecía rápidamente y eso era muy divertido para el público que  venía de todas las comarcas del país a ver semejante espectáculo.
Pronto, la voz corrió hasta el pueblo en el que un triste Geppetto seguía tallando zapatos… Geppetto estaba decidido a encontrar a Pinocho y una noche tuvo un sueño… Un hada se sentaba en los pies de su cama y le decía


«Pinocho es puro de corazón, pero no hace caso a su conciencia, si consigues que aprenda a diferenciar el bien del mal, te concederé lo que ambos queréis y Pinocho cambiará la madera por la carne y el hueso»


Geppetto despertó agitado, sudando y con los ojos muy abiertos. No sabía si aquello había sido un sueño, pero estaba decidido a encontrar a Pinocho… Vendió todas sus herramientas, su taller y hasta la cama. Con ello alquiló un burro y guardó unas cuantas monedas para poder pagar por la libertad de su hijo de madera.
Se puso rumbo a la lejana comarca en la que Pinocho estaba, pero siempre que Geppetto aparecía, el circo se acababa de marchar de la zona y tenía que volver a buscarlo.
Con el tiempo, Pinocho iba cayendo en la más absoluta de las tristezas… ¡Si hubiera sido bueno, si hubiera ido al colegio ese día…» Esta tristeza era peor todavía cuando se acordaba de Geppetto… Su padre, pobre y solo, qué pensaría de él… Con el tiempo, Pinocho comenzó a atrofiarse… Sus ágiles extremidades de madera se estaban agarrotando por la pena y poco a poco empezaba a perder movilidad… Volvía a ser un tocón de madera.


Un día, el Mestro Lui apareció en el cuarto donde dormían Pinocho y otros tantos… Le señaló con el dedo y un hombre muy bajito que estaba detrás de Lui dijo «Te doy 10 monedas por él» Lui asintió y el pequeño hombrecillo se acercó a Pinocho frotándose las manos…
Era un fabricante de juguetes de un país lejano. En su colección tenía todo tipo de raras muñecas y muñecos… ¡Pero uno que hablase! Eso nadie lo había visto. Ató de pies y manos a Pinocho y lo llevó colgando del lomo de una mula dirección al puerto. Allí les esperaría un enorme barco que cruzaría el mar durante días para llegar a la otra punta de la tierra, donde Pinocho sería parte de la enorme colección del coleccionista.


Mientras la mula cargaba con Pinocho, de su bolsillo aparecieron las diminutas antenas del grillo Pepito que empezó a trepar con dificultad por la ropa de Pinocho hasta ponerse sobre su pecho, lo agarró de la nariz y muy serio le dijo:
«¡Ahora me vas a escuchar! Geppetto lleva días buscándote, creo que has aprendido la lección, es hora de que valores lo que tienes, si no lo haces y te sigues portando mal, te seguirán tratando mal ¿lo has entendido?»


Pinocho asintió con la cabeza, no supo que decir. Pepito el grillo de la conciencia chasqueó los dedos y las cuerdas que ataban a Pinocho desaparecieron. Ahora solo hacia falta encontrar el mejor momento para salir del saco…
Pero ya era demasiado tarde.
Un incipiente olor a pescado empezó a entrar a través del tejido del saco… Estaban subiendo al barco.
Mientras tanto, un fatigado Geppetto salía a toda prisa del circo del maestro Lui, había conseguido localizarle después de mucho tiempo, pero para cuando había llegado, hacía un día que Pinocho se había ido con el fabricante de juguetes. Por mucha prisa que se diera, jamás alcanzaría el barco. Cuando llegó al puerto, vio que hacía unas horas el barco había zarpado y se alejaba en el horizonte.


Por un momento, Geppeto estuvo a punto de rendirse, pero sabía que debía seguir a aquel barco hasta el fin del mundo. Encontró a un pescador que llegaba de faenar en un pequeño bote de madera, le dijo que si le prestaba el bote unos días, que a cambio podía quedarse con la mula para ir a vender el pescado. Este aceptó, mirando con extrañeza al anciano zapatero que se metía a toda prisa en el bote y comenzaba a remar detrás del gigante barco.
Pasaron los días y Pinocho no había siquiera intentado salir del saco, estaba tan triste por no volver a ver a Geppetto que ni se había dado cuenta de que sus pies estaban empezando a convertise en un tronco de nuevo. Una noche, en pleno altamar, un hada apareció dentro del saco, le dijo:
 «Pinocho, se que eres bueno, veo luz en tu corazón, no te rindas… Tu padre está al llegar»
Del susto que se pegó, Pinocho rodó varios metros por la cubierta, metido en el saco, hasta chocar contra la barandilla de la parte trasera del barco. Quiso ponerse de pie, sacar la cabeza por el saco y respirar, pero casi no tenía fuerzas… Al final se caía una y otra vez, por lo que dejó de intentarlo. De pronto, en su cabeza empezó a escuchar.



«Pinoooochoooo»
«Piiinoooochoooo»
Otra vez ese pesado de Pepito, pensó. Pero no, la voz venía de la lejanía… Una pequeña sombra que flotaba entre las aguas.
Al reconocer la voz de Geppeto, Pinocho saco fuerzas de donde no le quedaban y consiguió romper el saco. Se desplazó como pudo por la cubierta y vio que al otro lado, un pequeño hombre se agarraba a los restos de lo que debió ser un bote, destrozado por las tormentas y el oleaje.
¡Era Geppetto!
Pinocho no lo dudó y se tiró al agua para salvarle. Pero no sabía nadar, así que poco pudo hacer más que cansarse moviendo una y otra vez los brazos… Las olas jugaban con ellos, les movían hacia un lado y hacia otro, hasta que de pronto.
¡BOM!
Todo se hizo oscuridad…
Pinocho pensó que era el fin. Solo pudo decir una palabra:

«Papá»
 Se hizo el silencio más absoluto, pasaron días, horas o minutos, nadie puede saberlo, y de pronto, una luz comenzó a moverse enfocando a los ojos a Pinocho. Este despertó asustado y… ¡Papá! ¡Era Geppetto! ¿pero dónde estaban? Padre e hijo habían sido tragados por una gigantesca ballena. Ahora tenían que pensar como escapar de allí, pero por lo menos, después de mucho tiempo, estaban juntos.
Pasaron algunos días allí, tiempo que aprovecharon para hacer las paces, Pinocho había pedido perdón a Geppetto más de mil veces, y este le había perdonado de verdad. Un día, Pinocho tuvo una idea. Trepó cuanto pudo y comenzó a hacer cosquillas a la ballena. Esta, no pudo soportar el pico y estornudó con toda su fuerza… Expulsando así a Geppeto y a Pinocho a tan solo unos kilómetros de la costa.


Pero había un gran problema, ninguno de los dos sabía nadar, aunque por suerte, Pinocho, al ser de madera flotaba y Geppetto se agarraba a él para mantenerse a flote.


Pinocho sabía que su anciano padre no podía hacer más por salvarlos, así que con todas sus fuerzas comenzó a mover las piernas, pese a que le costaba mucho esfuerzo ya que a penas tenía movilidad. De pronto, el hada que se había aparecido a Geppetto y a Pinocho en sueños, salió de las aguas.
«Pinocho, has demostrado tener buen corazón. Geppetto, el amor de tu hijo es real.» y con un movimiento de varita, les rodeo de una especie de polvo brillante. Se parecía al serrín que quedaba cuando Geppetto tallaba la madera. Ese serrín mágico les llevó de vuelta al monte que quedaba cerca de su pueblo, el mismo lugar en el que el Maestro Cereza había encontrado aquel extraño tocón de madera.
 Al caer sobre el suelo, cada mota de polvo dorado se convirtió en una moneda. Había dinero suficiente para poder volver a empezar. Pinocho y Geppeto compraron una casa, un taller, ropa y libros. Este empezó a ir al colegio y a sacar muy buenas notas. Geppetto trabajaba haciendo marionetas que pronto se hicieron famosas en toda la comarca, y hasta el rey quiso tener una marioneta de Geppeto, pero eso es otra historia