sábado, 21 de julio de 2018

EL CALOR AFLORA SENTIMIENTOS





 Doy gracias a la vida por haberte conocido Julio. Amigo mío debe ser cosa del tiempo, acabo de ver, tambien en facebook, las reflexiones de otro amigo, en este caso recurre a Jorge Luis Borges...Deben ser golpes de calor, no le demos más importancia...


Es algo que no es de ahora, que me viene pasando desde hace años: decido dejar de hacer teatro, y escribirlo, pero entonces sucede algo que me lo impide.
Esta vez, sin embargo, no ha sucedido nada, me he quedado en blanco, y a sabiendas de que, ahora sí, va en serio. 

Estaba preparando "Mer ou o invisible (alialxias)" y descubrí en el sobrado de mi casa (en el pueblo) un montón de cántaros: mi tío, fallecido hace años, se ganaba la vida comprando y vendiendo esos cántaros con alma, y algunos de ellos habían quedado abandonados allí, como aguardando durante años y años que yo subiera a visitarlos. 

Me estaba quedando sin aire, algo raro: respiraciones involuntarias cada poco y a lo largo del día, en cualquier momento. Pensé que era ansiedad, pero más tarde vinieron los pinchazos en el pecho y en la espalda, y entonces supe que algo importante no iba bien.
Por la noche, después de visitar los cántaros, destapé un artilugio que había permanecido bajo una sábana desde la muerte de mi padre: un afilador que funcionaba gracias a un trepidante motor de lavadora, capaz de afilar cualquier cosa en un instante, y lo puse en marcha: se me ocurrió afilarme los dedos para ver si saltaban chispas (los mismos dedos con los golpeo este teclado).
Desde que me dedico profesionalmente al teatro solo tengo pérdidas -no miccionales, de momento, pero sí en otros muchos sentidos-, y económicas desde luego: no me da ni para pagar un par de meses de autónomo al año. 


Es cierto que hay salas -y público- que me han apoyado, no lo niego, y guardo de todo esto magníficas experiencias: soy consciente que para algunas personas era importante lo que hacía, y lo sigue siendo, o eso creo. Pero por contra, también he tenido muchos desprecios, incomprensiones y soledades, y sobre todo, el sentimiento generalizado de que aquí, en Galicia, pero quizá tampoco fuera, no voy a conseguir nunca abrir un hueco, de esos huecos que te permiten no tener que volver a empezar desde cero, año tras año. 




Como escritor de teatro tampoco me ha ido mejor, confieso, y pese a algunas luces abiertas que no ignoro, lo cierto es que, la mayor parte del tiempo, sigo escribiendo para mí como casi único receptor. En fin, esto no es para quejarse: a fin de cuentas he escrito cuanto he querido y como me ha dado la gana. Y las obras, por decenas -o veintenas-, están ahí, ocupando una carpeta en Windows que pesa lo suyo... Pero entonces, ¿para qué escribir algo nuevo? Voy a cumplir 55 años, llevo escribiendo desde los 16, y quizá sea el momento de parar: no hay nada más que decir.


Mañana iré a Ribadavia, por el tema de una lectura de un texto que publica la RGT... Contradicciones... Es curioso, además, que tras años solicitando una oportunidad para participar en el Festival de la MIT (al igual que en otros festivales de Galicia), se dé la circunstancia de la lectura de esta pieza conjunta -escrita con mi amigo Oti- sobre el silencio -que en parte compensa, aunque amargamente, el silencio que me he visto obligado a ejercer en teatro, por falta de oportunidades reales-.
Que nadie se alarme, no pasa nada malo por mi cabeza, mi despedida no es una tragedia, más bien una liberación, y además: sigo abierto a colaborar, si alguien me lo pide, con proyectos ajenos: hace poco se daba el caso con una compañía (gracias Xosel y Helena), y feliz de aportar. Y pese a que realmente han sido muy pocas las ocasiones (no más de 3 en doce años), creo que este camino es más saludable que el mío propio: sufro menos.
Me quedé mirando los cántaros, luego me acerqué a uno de ellos, y me pareció sentir el aire que había dentro -el aire almacenado-, y por primera vez desde hacía tiempo tuve la impresión de que tenía salud, la salud que yo había creído perder a causa de los fracasos, no solo profesionales, también personales, y que me rondaban desde hacía demasiado tiempo.
Oí la alegre voz de mi hija, de seis años, y me dije que quería estar con ella, disfrutar plenamente con ella de la vida que me quedaba, porque era ella lo que de verdad tiraba de mí, y que lo demás poco debía importarme.
"Mer ou o invisible" es una despedida (de más de treinta años de dedicación al teatro) que hasta diciembre tampoco "ensayaré" con Carmen M., quien me acompañará en esto, pues el estreno es en Enero, si no pasa nada, en Teatro Ensalle.
Mientras tanto, creo que quedan funciones comprometidas -algunas en precario, todo sea dicho-, de Optimismo, de Paisajes... Con ilusión las haré: es importante cerrar los ciclos bien, y no en falso.


Julio Fernández
 «Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío. Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. (…) Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra, y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos».

J.L. Borges

jueves, 19 de julio de 2018

AMALTEA



Nicolas Poussin

El señor de los Titanes, Crono, temía ser derrocado por uno de sus propios hijos, por lo que cada vez que su esposa Rea daba a luz, se tragaba al bebé, aprisionándolo dentro de su estómago. Cuando nació Zeus, su sexto hijo, Rea consiguió engañar a Crono envolviendo un animal en trapos y dándoselo a comer como si fuera un niño.


Amaltea era  una ninfa que tenía el cuerpo de cabra y que vivía en el monte Ida, en la isla de Creta. Rea  le encargó el cuidado de la criatura.

Un día la cabra se rompió un cuerno al chocar contra un árbol. Lo recogió y lo llenó frutas y lo adornó con flores y hierbas y se lo dio a Zeus.  Cuando Zeus alcanzó la posición de Rey del Olimpo colocó a la cabra entre las constelaciones con el nombre de Capricornio y prometió a Amaltea que el cuerno le daría todo lo que ella desease.


miércoles, 18 de julio de 2018

Toya García Senra




Toya García Senra nació en  Vigo en 1955. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.


lunes, 16 de julio de 2018




Vamos a recordar a Cristina García Rodero, esa fotografa española que dice «Cuando salgo a la calle no veo nada; sin embargo, cuando cojo la cámara suceden muchas cosas»...
Y tanto que suceden...

Cristina García Rodero nació en Puertollano (Ciudad Real) en 1949 y gracias a lo que un día la llevo a coger la vieja cámara de su padre, ha llegado a convertirse en lo que actualmente es, una fotógrafa reconocida tanto a nivel nacional como internacional.



Giacomo Ceruti



 Milán, 1698-1767
Sobre la vida de este pintor, reconstruida en el siglo XX, quedan bastantes lagunas por completar, entre ellas los años de su formación y primeros trabajos. Se sabe que su familia era oriunda de Brescia, donde Ceruti está documentado en 1711 y 1721. El primer encargo al pintor que se conoce es una decoración religiosa para la parroquia de Rino di Sonico, finalizada en 1723. Al año siguiente firmó un grupo de retratos de altos dignatarios de Brescia, ciudad donde se instaló entre 1726 y 1728 para llevar a cabo la decoración del Palazzo Broletto, residencia del gobernador. Ése es también el momento establecido para fechar los encargos que realizó para la familia Avogadro, sus telas de mendigos, un género al que dio una orientación novedosa si se toma como referencia el estándar de su época. Parte de esas pinturas se encuentran todavía en Brescia y se consideran lo más llamativo de su producción. Entre ellas están La lavandera y Dos mendigos (Dos desgraciados), conservadas en la Pinacoteca Tosio Martinengo. Entre 1734 y 1739 trabajó por el Véneto. En 1736 está documentado un pago al pintor del mariscal Schulenburg, entre cuyas pinturas se hallaba la obra Grupo de mendigos de la colección Thyssen-Bornemisza. De 1737 a 1738 estuvo trabajando en la iglesia de Santa Lucia de Padua, ciudad a la que regresó un año más tarde. Entre 1742 y 1743 se instaló en Milán, donde continuó realizando obras religiosas y retratos. Pese a su numerosa producción con historias sagradas y santos, el verdadero interés de Ceruti se encuentra en sus lienzos con mendigos.

 Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

viernes, 13 de julio de 2018

Bach: Erbarme dich, mein Gott


El aria nº 39 de La Pasión según San Mateo BW244, Erbarme dich mein gott –Apiádate de mí, Dios Mío– es uno de esos ejemplos de la capacidad que tiene la música para emocionar. Desde el principio. Antes de que la contralto abra la boca y comience a cantar, el violín y la orquesta nos trasladan a un ambiente de extraordinario recogimiento y nos dirigen, poco a poco, sin prisas, a la espera de la voz que inicia la humilde plegaria, Ten piedad de mí, Dios mío. Una sensación de fuerza sorprendente a la que Johann Sebastian Bach, hombre profundamente religioso, nos lleva con extraordinaria maestría.

Handel, Messiah - Hallelujah


Händel es junto con Bach, uno de los autores más completos del barroco musical. Su Mesías no solo es una de sus obras cumbres sino que a través de él se manifiestan una serie de elementos que marcaron los últimos años más sensibles de este autor alemán. 

miércoles, 4 de julio de 2018

Se cumplen 42 años del asesinato de Víctor Jara, el cantor de la democracia chilena, ejecutado en el Estadio Nacional de Chile.



El golpe de Estado Pinochet en 1973, uno de los hechos más trascendentales de la historia reciente de Chile


 Hace 40 años torturaron y asesinaron impunemente a una generación entera de chilenos.

40 años después del asesinato de VICTOR JARA Hugo Sánchez Marmonti, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana, Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso, han sido condenados a 15 años
 
Te recuerdo Amanda
La calle mojada
Corriendo a la fábrica
Donde trabajaba Manuel
La sonrisa ancha
La lluvia en el pelo
No importaba nada
Ibas a encontrarte con él
Con él, con él, con él, con él, con él…
...

 Pero Amanda nunca pudo encontrarse con él...
 -¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!
 "¡A ese huevón!, ¡a ése!"
 ¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial.

“Mira mis manos… mira mis manos… me las machacaron para que nunca volviera a tocar la guitarra…”.
 Víctor Jara cayó al suelo despues de recibir 44 balazos,
su cuerpo fue llevado al entonces Instituto Médico Legal, donde un trabajador de militancia comunista lo recono­ció y avisó a su esposa Joan Turner, antes de que lo sepultaran en una fosa co­mún.

viernes, 29 de junio de 2018

YA PODEMOS VER EL PORTICO DE LA GLORIA DE NUEVO

 El Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, considerada la obra cumbre del Maestro Mateo, ha recuperado su esplendor después de 50.000 horas de trabajos por parte de los equipos de restauración. La minuciosa labor llevada a cabo en el que se considera uno de los más destacados exponentes del Románico europeo llega a su fin, tras una inversión millonaria y cerca de diez años oculta por los andamios que han facilitado la minuciosa labor llevada a cabo por expertos nacionales e internacionales para completar su recuperación.

martes, 26 de junio de 2018

LA MUERTE DE UN AMIGO



Eran las tres de la madrugada en Moscú cuando sonó el teléfono. Mi hija Morgana llamaba para decirme que Lila y Fernando de Szyszlo habían muerto, desbarrancados por una escalera de su casa. Ya no pude dormir. Pasé el resto de la noche paralizado por un atontamiento estúpido y un sentimiento de horror.
Oí tantas veces decir a Szyszlo (Godi para los amigos) que no quería sobrevivir a Lila, que si ella se moría primero él se mataría, que, pensé, tal vez había ocurrido así. Pero, minutos después, cuando pude hablar con Vicente, el hijo de Szyszlo, quien estaba allí trémulo, junto a los cadáveres, me confirmó que había sido un accidente. Después alguien me informó que habían muerto tomados de la mano y, según los médicos, la muerte había sido instantánea, por una idéntica fractura de cráneo.

 Lo que me queda de vida ya no será lo mismo sin Godi, el mejor de los amigos. Fue un gran artista, uno de los últimos, entre los pintores, al que se podía aplicar ese adjetivo con justicia, y una espléndida persona. Culto, entrañable, divertido, leal. Enriquecía la noche con sus anécdotas y sus chistes cuando estaba de buen humor y sus juicios eran agudos y certeros cuando recordaba a las personas que había conocido y que admiraba, como Tamayo, Breton u Octavio Paz. Había en él una decencia indestructible cuando hablaba de política o del Perú, una falta total de oportunismo o cautela, una integridad que, sin buscarlo y a su pesar, en sus últimos años lo fue convirtiendo en su país en una autoridad moral cuya opinión era solicitada sobre todos los temas. Cuando estaba de mal humor se encerraba en un mutismo de sílabas, una inmovilidad de estatua y se le respingaba la nariz.

 Su pasión era el arte, claro está, pero la literatura le apasionaba también y había leído mucho, y leía y releía siempre a sus autores favoritos, y era una delicia para la inteligencia oírlo hablar de Proust, de Borges y oírlo recitar de memoria los sonetos más barrocos de Quevedo o el poema de amor que Doris Gibson inspiró a Emilio Adolfo Westphalen.
Cuando lo conocí, en julio o agosto de 1958, estaba casado con Blanca Varela. Vivían en un pequeño altillo de Santa Beatriz que era a la vez hogar y estudio. Desde el primer instante supe que seríamos íntimos amigos. La amistad es tan misteriosa e intensa como el amor, y la amistad de Blanca y Godi fue una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, a la que debo experiencias estimulantes, cálidas, ésas que nos desagravian de los malos momentos y nos revelan que, hechas las sumas y las restas, la vida, después de todo, vale la pena de ser vivida.

Blanca y Godi se casaron muy jóvenes y fueron excelentes compañeros; ambos se ayudaron a ser, él, un magnífico pintor y, ella, una poeta delicada y sensible. Pero el gran amor-pasión de Szyszlo fue Lila, una mujer maravillosa que lo entendió mejor que nadie y le dio esa cosa elusiva y tan difícil que es la felicidad. Recuerdo ahora la alegría que chisporroteaba en cada línea de esa carta que me escribió cuando por fin pudieron casarse. Pensándolo bien, que hayan compartido ese final tan rápido y aparatoso, ha sido tal vez la mejor manera que tenían de morir. El problema ya no es de ellos, es de quienes nos quedamos todavía aquí, “intratables cuando los recordamos”, como dice el poema de César Moro, otro de los que Godi tenía siempre intacto en la memoria.
 Creo que Godi estuvo siempre cerca, ayudándome con su amistad generosa, en casi todas las cosas importantes que me han ocurrido. Nunca pude agradecerle bastante que, en los tres años en que las circunstancias me empujaron a actuar en política, él se dedicara también en cuerpo y alma a ese quehacer tan poco afín a su carácter, y, con otros dos amigos –Cartucho Miró Quesada y Pipo Thorndike- en la más delicada e incómoda de las responsabilidades: controlando la limpieza de las entradas y gastos de la campaña. Por supuesto que fue la primera persona en la que pensé cuando fui a recibir el Premio Nobel de Literatura y allí estuvo, pese a lo interminable del viaje y a los trastornos que a su salud infligían las largas travesías en avión. Muchas veces me había prometido que, si alguna vez incorporaban mis libros a La Pléiade, iría a acompañarme y, en efecto, allí apareció de pronto, en París, con Vicente, y su intervención, en el Instituto Cervantes, fue la más personal y celebrada de todas.
Muchas veces lo vi enfrentar, con estoicismo, las decepciones, tan frecuentes en la vida peruana. Pero hay una que lo desmoronó y no pudo superar nunca: la muerte de su hijo Lorenzo, en un accidente de aviación. Una herida que sangraba sin cesar, incluso en aquellos periodos en los que trabajaba mejor y parecía estar más animado. Nunca olvidaré la extraordinaria elegancia con que encajó esa carta pública, tan mezquina, de sus colegas peruanos, protestando porque se quisiera poner su nombre a un museo de arte moderno en Lima.

Esta mañana, mientras visitaba la galería Tretiakov, sin dejar un solo minuto de pensar en él, imaginaba cuánto mejor hubiera sido hacer este recorrido con él por la Rusia artística de los años diez y veinte del siglo pasado, la de Kandinsky, Chagall, Malevich, Tatlin, la Goncharova y tantos otros. Y recordaba lo mucho que aprendí a su lado, visitando exposiciones u oyéndole hablar de su propia pintura, algo que hacía rara vez y siempre para lamentarse de que cada cuadro que salía de su taller fuera, no importa cuán arduo lo trabajara, “una derrota irremediable”
.
Estaba más que apenado con la gran confusión que caracteriza al arte en nuestros días, como confiesa en la autobiografía, que se publicó en enero de este año (Alfaguara), con los embauques que se perpetran y que son consolidados por críticos y galeristas sin escrúpulos y coleccionistas codiciosos e insensibles. Él no embaucó nunca a nadie y sudó la gota fría para salir adelante, desde que abandonó sus estudios de arquitectura y comenzó a pintar, todavía muy joven, lienzos ligeramente influidos por el cubismo. Desde que descubrió el arte no figurativo se entregó a él, con disciplina, perseverancia y tenacidad, redescubriendo poco a poco, con el paso de los años, la realidad a través de su país. El arte de los antiguos peruanos se convertiría en una obsesión de su edad adulta e iría insinuándose en sus pinturas, confundiéndose con las formas y los colores más osados de la vanguardia. Hasta constituir ese mundo propio del que dan cuenta los misteriosos aposentos solitarios y geométricos, que tienen algo de templo y algo de sala de torturas, los extraños embelecos y tótems que los habitan y que con sus semillas, nudos, incisiones, rajas y medialunas, sugieren un mundo bárbaro, anterior a la razón, hecho sólo de instinto, magia y miedo. Pese a ser tan lúcido, probablemente ni él hubiera podido explicar todo aquello que su pintura convoca y mezcla, y que la clarividencia de su intuición y su buen oficio artesanal integraban en esos bellos cuadros inquietantes, incómodos y turbadores. Ahora que él ya no está más, nos queda su pintura. Tengo la seguridad de que durará más que su generación y que la mía y que muchas otras más.
El mundo a mi alrededor se va despoblando y quedando cada día más vacío
 Mario Vargas Llosa, 2017-publicado en EL PAIS

sábado, 23 de junio de 2018

QUE NADIE DUERMA


Que nadie duerma! Mi misterio está oculto y mi beso romperá el silencio...


 Hace días que acabé el libro de Juanjo Millás- QUE NADIE DUERMA y, confieso, que he necesitado una semana para asimilarlo

Dios, este hombre está como una cabra! me decía a cada página ¿O es Lucía?
Al sonido de Turandot he recorrido con Lucía las calles de Pekín, que en realidad son las de Madrid.




Mi agaporni se ha convertido en Calaff...Algo va a suceder...

LA MAMA DE CRIS



Hace mucho calor y aunque para los mayores parece que nunca es suficiente, Cris ve alterados a los miembros de la residencia.

Una asociación se ofreció a llevar perros y gatos para que los ancianos se divirtieran. Todos colaboraron para que la sala quedase en condiciones de fiesta. Los cuidadores llevaron a sus niños  y todos felices aplaudieron la llegada de los bichos. Cuando más entretenidos estaban con las gracias de los animales se levantó Concha y batiendo palmas gritó: "Niños, se acabó el recreo, cada uno a su clase". A Concha le salíó la vena de sus años de maestra y tuvieron que rogarle que dejara acabar la actuación.

Al  acabar la fiesta los familiares de los residentes se quedaron charlando. La madre de Cris se dirigió a un hombre que no había visto por allí antes. Cris escuchaba la conversación divertida- Ah que es usted legionario, vaya igual que mi marido. Cris intervino- Pero papá ¿no hizo la mili en Zaragoza?- Eso fue antes, le contestó cortante la madre. El hombre intrigado preguntó ¿Estuvo en el destacamento de Sidi Ifni o en Aaiún?
 Aaiún, ahí estuvo y desfilaba con la cabra. Daba gusto verlo, tan buen porte, alto y guapo. Cris creía soñar... su padre ahora ascendido a paseante de la cabra, ya era hora de volver a casa. En el autobús la gente veía de reojo su sonrisa pero a ella no le importaba nada, acababa de descubrir que su padre había sido un héroe alto y guapo

viernes, 22 de junio de 2018

UN SALUDO DESDE EL CIELO

Hola, ya no estoy con vosotros, os escribo desde el cielo de los perros. Abandoné la tierra con 19 años y lejos de mi ciudad. Me habían llevado a la casa de la primera madre del Imbécil en La Cañiza y allí permanece mi cuerpo enterrado ahora.
Este cielo es un sitio muy raro, está lleno de titis pero que no se dejan tocar. Vivimos como flotando...si a esto le llaman paraíso creo que voy a pedir pase para el infierno. Recuerdo mis escapadas por los montes. Mis carreras huyendo del perro jefe de las isla de Ons... hasta del olor a sardinas. Como me gustaban las sardinas. Iba con mi amita a las hogueras de san Xoán y me daban las cabezas. Comía hasta que la barriga estaba a punto de explotarme.
 Si, estoy con Mr Bones. Este es un tío que todavía no ha superado la depresión  por la pérdida de su amo William G. Christmas. Mira que estaba loco el tío pero es igual los perrunos somos fieles hasta a seres despreciables.

Si, tambien está Cross por aqui. Este americano no se parece nada a Mr Bones. Ni de muerto se olvida de secarse con servilleta ni de su ducha diaria. Tiene su círculo cultural, la ventaja de ser políglota y sabio





domingo, 17 de junio de 2018

-FRÓMISTA. IGLESIA DE SAN MARTÍN-



Situada en pleno Camino Jacobeo, Frómista es referente obligado en el románico palentino y español merced a su iglesia de San Martín. Es la iglesia del monasterio benedictino que fundara doña Mayor, condesa de Castilla y viuda de Sancho III el Mayor rey de Navarra. Existen documentos de 1066, "mandas testamentarias", en las que la citada doña Mayor lega fondos para su edificación. A pesar de disgustar al desaparecido profesor y amigo García Guinea, he de referir que la actual tendencia de los investigadores medievales apunta hacia el año 1100 como fecha probable de edificación del templo, que toma al modelo jaqués como referente.
El estilo de Frómista representa la plenitud del modelo Jaqués, edificada con un claro programa y sin interrupciones, lo que se aprecia en la coherencia de sus volúmenes. Junto con Santiago de CompostelaSan Isidoro de León y Jacarepresenta la cumbre del arte románico español del S XI.

A caballo entre el XIX y el XX (1894-1904) fue desmontada y reconstruida por Manuel Aníbal Álvarez y Amoroso, eliminando estructuras añadidas, reconstruyendo partes desaparecidas e inventándose alguna zona, como la portada apuntada del muro sur del transepto, allí donde hubo sacristía adosada, casi todo el hastial de poniente, y 86 de los 320 canecillos; entre otras cosas. Se dice que "parece recién hecha" de lo excesiva que fue esa intervención; pero ello no le resta en absoluto ni un ápice de su mérito ni belleza integral que nos muestra a las claras cómo debió de ser el edificio en origen.

Los monarcas encabezados por el ya desaparecido Sancho III el Mayor: Sancho IV en Navarra, Ramiro I y Sancho Ramírez en Aragón y Navarra, Fernando I y Alfonso VI en León y Castilla son los que en acertada expresión de García Guinea edificaron por si mismos o por sus familiares el "Románico Dinástico", el más importante y bello románico del S XI español: LeyreJacaLoarreSan Isidoro de LeónSantiago de Compostela, Frómista, San Zoilo de Carrión y Nogal de las Huertas son los templos que fruto de ese empeño han llegado hasta nosotros.



San Martín es una preciosidad de templo. Libre de cualquier impedimento que dificulte su contemplación podemos circunvalarlo y hacernos una perfecta idea de su estructura. A ello contribuye el hecho de que aun siendo un templo de planta basilical, y erigido "a lo grande" goza de unas dimensiones apropiadas para poderlo contemplar en su totalidad. Posee planta rectangular de tres naves rematadas al este por medio de sus respectivos ábsides. Más alta la central y su cabecera correspondiente. Tras la cabecera, el crucero, que no destaca en planta al igual que ocurre en su modelo: la catedral de Jaca. Sobre el mismo hay una edificación octogonal que contiene linterna y bóveda. Posee cuatro tramos en sus naves, separados por otros tantos pares de pilares cruciformes con semicolumnas adosadas.
Cada uno de sus muros laterales posee una portada inscrita en cuerpo ligeramente resaltado, a la altura del segundo tramo en el lado sur y en el tercero en el norte. La portada oeste, neorrománica procedente de la restauración, se pone en duda que existiera. Tres ventanales de medio punto, uno por tramo -salvado en cada caso el de la puerta- iluminan el templo a través de sus muros laterales. La estructura es igual en todos ellos: Doble arquivolta, de bisel la exterior y de baquetón la interna, que apea en capiteles de diversos motivos y columnillas. Por fuera, guardapolvo de ajedrezado jaqués que continua con moldura del mismo tema a la altura de los ábacos recorriendo el muro. Otra moldura ajedrezada paralela a la anterior, corre por los muros a nivel del alféizar de los ventanales.
Dos torres cilíndricas enmarcan el hastial de poniente aportándole una especial gracia y equilibrio de formas y volúmenes

 Los cilindros absidales se dividen en lienzos: tres en el central y dos en los laterales, mediante semicolumnas adosadas, que rebasada la moldura ajedrezada del nivel inferior de los ventanales (más altos en el central) se continúan con columnas adosadas con su basa y capitel que colabora a sustentar el alero. Todo ello siguiendo el modelo jaqués, que podemos ver en su magnífico ábside sur.

 LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO