Maaseyck h. 1390 - Brujas 1441 -La
fecha de nacimiento de Jan van Eyck es desconocida, aunque suele
situarse en el último decenio del siglo XIV. Esta confusión provoca
múltiples malentendidos a la hora de datar sus obras y de crear una
evolución en su estilo, puesto que la mayor parte de sus obras fechadas y
firmadas sin la menor duda, son de los últimos diez años de su vida,
atendiendo a un nacimiento posterior a 1390. Los datos biográficos de
Jan van Eyck son escasos, aunque bastante más abundantes de los
conservados de otros pintores contemporáneos. El pintor nació y se educó
en la época de apogeo del gótico internacional,
estilo pictórico muy elegante y refinado, lleno de colorido, con
predominio de la línea curva y sinuosa; se trata de un arte de Corte, en
el que predomina el arte de los miniaturistas y la difusión del libro iluminado, el Libro de Horas. El
centro artístico estaba en París, y también en Dijon, donde se afinca
la Corte de Borgoña. La madurez como pintor de Jan le llega con la
muerte del duque Juan sin Miedo, al que sucede Felipe el Bueno, quien en
pocos años pasará a ser el patrono de Jan. Con el cambio de duque,
cambia la orientación artística: la Corte se establece en Países Bajos,
también perteneciente al ducado de Borgoña, y los artistas marchan de
París a Flandes y Brabante. Hubert, el hermano mayor de Jan van Eyck,
vive en Gante. Robert Campin, maestro de Rogier van der Weyden,
murió en Tournai y expandió su nuevo estilo por todos los Países
Bajos. Se considera que Campin y los dos hermanos van Eyck fueron los
autores de la transición entre el gótico internacional y la pintura flamenca.
Estos pintores vivieron en un mundo urbano, con alta densidad de
población, dedicada en su mayor parte al comercio. El dinero abundaba y
el afán de ostentación también, por lo que existía un clima propicio a
los encargos artísticos fuera del ámbito de la iglesia y de la
aristocracia. De hecho, no se conservan datos sobre obras encargadas a
Jan van Eyck por parte de sus patronos, el conde de Holanda y el duque
de Borgoña. Todas las obras catalogadas eran encargos de comerciantes,
altos funcionarios y clérigos a título particular. El nuevo arte, la
pintura flamenca de los Van Eyck y de Campin, está caracterizado por el
fuerte realismo.
El gótico internacional había dado muestras ya de la nueva orientación
artística, en su búsqueda de un espacio coherente y de un mayor
ilusionismo. Paralelamente a la renovación flamenca, en Italia se había
producido un cambio radical respecto del arte tradicional europeo, con
la llegada de los maestros del Quattrocento
y sus teorías acerca de la plasmación de la realidad, la perspectiva,
la luz, la proporción y la anatomía humana. Curiosamente, ninguno de
los artistas del Quattrocento mostró una conciencia artística tan
fuerte como la de Jan van Eyck. Ni Ucello, ni Massaccio, ni Piero della Francesca
se atrevieron a firmar, fechar o dar datos personales en sus obras.
Sin embargo, ningún artista nos legó mayor información de sí mismo como
Jan van Eyck, que siempre inscribía largas frases en los marcos de sus
obras. Los hermanos Van Eyck habían nacido en Maaseik, Limbourg, cerca
de Maastricht. Probablemente, Jan se educó con su hermano Hubert,
bastante mayor que él y pintor de gran renombre, pese a que ninguna obra
de su mano está documentada actualmente. Sin embargo, todas las
referencias de la época destacan a Hubert por delante del talento de su
hermano. Jan pudo haber realizado un viaje de formación a París, que
entonces era la capital cultural, antes de 1415, pero no quedan datos
que lo confirmen. De hecho, no tenemos noticias de su trayectoria hasta
1422, en que parece ser que entra al servicio de Juan de Baviera, conde
de Holanda. Para él pudo realizar siete miniaturas del Libro de Horas
de Turín, desaparecido en un incendio Su
primer trabajo conocido, pues, era una miniatura. Esto marcará su
estilo en el resto de sus obras: van Eyck es definido por muchos como un
maestro del microcosmos. La mayor parte de sus obras no supera el
medio metro de altura y el universo de detalles que aparecen en ellas
refleja una riqueza de simbolismo y trascendencia que le ha hecho
famoso a lo largo de la historia del arte. En 1425 el conde de Holanda
murió y Jan pasó casi automáticamente al servicio de Felipe el Bueno,
el duque de Borgoña, el gobernante más poderoso de la región, primo de
Felipe el Hermoso y futuro yerno del rey de Portugal. Van Eyck se
mantuvo al servicio del duque hasta su muerte; el duque debía de sentir
gran aprecio por él porque hizo grandes favores a la viuda y los hijos
del pintor muchos años después de muerto éste. Fueran
cuales fueran los motivos para que el duque apreciara tanto a Jan van
Eyck, evidentemente no se basaban en su habilidad como artista. No se
conserva ningún encargo del duque a Jan. De hecho, el duque le contrata
como Varlet de Chambre, una especie de asistente de cámara. La mayor
parte de los cometidos de Jan consistirán en el desempeño de misiones
secretas, viajes y delegaciones en nombre del duque, la mayor parte de
ellas de contenido desconocido hoy día. Su nueva posición le lleva a
establecerse en Brujas; de allí, el duque le manda a Lille y en 1426
recibe una extraordinaria recompensa por un viaje secreto. Puede que se
trate de una expedición a Valencia, donde el duque pretendía
establecer un contrato de matrimonio con la hija del conde de Urgell. La
embajada no fructificó y en 1427 y 1428 se producen nuevos viajes a la
Península, donde ya aparece reflejado en los documentos van Eyck. Esta
vez el objetivo es Portugal, para casarse con la infanta Isabel, hija
del rey. La misión de van Eyck era mandar el retrato de la princesa
para que el duque decidiera; Van Eyck era el más indicado para ello por
el realismo que caracterizaba su estilo, frente a la idealización y la
elegancia de los artistas del gótico internacional. Van Eyck estuvo dos
meses en la Península, uno de los cuales dedicó a hacer dos retratos
de Isabel y el otro a viajar por Santiago de Compostela, Valladolid y
Granada. En tan poco tiempo no pudo pintar nada para los ibéricos ni
dejar huella alguna de su arte. Los seguidores españoles de su estilo se
guían por la obra de Luis Dalmau, que viajó a Países Bajos para
conocer el taller de van Eyck. El duque finalmente acordó la boda y el
10 de junio de 1430 creó la Orden del Toisón de Oro para conmemorar la
ocasión. El collar del Toisón es la insignia característica de la
monarquía española, heredada del primer rey de los Austrias, Carlos V,
heredero a su vez del ducado de Borgoña. Finalizada la misión, en 1430
Jan van Eyck se casa con Margarita,
de origen y familia desconocidos. La pareja se establece
definitivamente en Brujas. Jan continúa con sus misiones secretas:
Hesdin en 1431-1432, Lille en 1432 y un posible viaje a Palestina o
Bizancio en 1435-1436. El
motivo de este viaje sería el deseo antiguo de Felipe el Bueno de
organizar una Cruzada a Tierra Santa. En 1434 y 1435 nacen los dos
primeros hijos de Jan. La única obra conocida de este período,
1425-1432, es el Políptico de Gante,
que no es una obra de Jan sino de su hermano Hubert. Entre 1424 y
1426, Hubert trabajó febrilmente en el Políptico, hasta el día de su
muerte. Jan lo repintó y remató, entregándolo al cliente, Joos Vyd,
en 1432. Es a partir de este año y hasta 1441, es decir, en nueve
años, el período en el que se datan todas las obras firmemente
atribuidas a Jan van Eyck. Las
características de su arte están ya establecidas: realismo simbólico,
es decir, objetos captados de un modo casi retratístico, cotidianos
pero llenos de significados religiosos en su mayor parte. Jan tiene la
costumbre de inscribir largos versículos en sus obras religiosas,
preferentemente del Deuteronomio, el libro de Isaías y del Apocalipsis.
Escribe en latín, griego y neerlandés. Sus frases ayudan a identificar
los temas de sus cuadros, sus retratados y a veces proporcionan datos
sobre él mismo. Entre las inscripciones más frecuentes se encuentra el
lema adoptado por el pintor: "Als ich kan", que viene a significar algo
así como "lo mejor que puedo", o "como puedo". Esta frase podría
parecer modesta, pero el magnífico alarde de su habilidad profesional
lo convierte en una falsa modestia. Su perfección le consiguió clientes
no sólo entre los flamencos y borgoñones, sino también en las diversas
colonias de extranjeros que poblaban Flandes, sobre todo italianos.
Sus retratos eran demandados por la extraordinaria fidelidad a sus
modelos. Algunos rostros pintados por van Eyck fueron reutilizados por
otros artistas como personajes anónimos de sus cuadros, personalizados
para dar variedad a los asistentes a los Calvarios, pastores de la
Epifanía, etc.
Otra
característica de sus obras es la presencia de la luz, que casi
siempre proviene de la izquierda. En los cuadros religiosos se explica
porque sus vistas de interiores de iglesias se hacían más naturales de
esta forma; las iglesias se orientaban al norte y la luz llegaba al
interior del sur, desde la izquierda. La repercusión de Jan van Eyck fue
tremenda y alcanzó al arte flamenco hasta muy avanzado el Barroco. Se considera que Petrus Christus
fue su discípulo, aunque no está comprobado. Lo que sí es evidente es
que Petrus Christus recogió mejor que nadie su estilo y lo transmitió a
los lugares donde viajó, como España. El paralelo de Van Eyck en su
país sería Robert Campin, pero lo desconocido de esta figura hace que
sea mejor su discípulo, Van der Weyden, el continuador del estilo
realista, que evolucionó hacia la expresividad y el dramatismo en sus
escenas religiosas.
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